Como muchos recordaréis, en 2010 se produjo un terremoto en la isla de Haití que dejó a un tercio de la población sin casa. En consecuencia, muchos niños pequeños fueron abandonados y la juventud no podía ser educada en los colegios. La situación fue tan grave que Haití se convirtió en el país más pobre del hemisferio oeste.

Fue viendo esta situación que Sarah Con que decidió ir allí para ayudar en todo lo posible. Una vez en Haití, mientras realizaba trabajos de voluntariado, en 2014, una joven mujer entró en la clínica donde trabajaba con un bebé de tres meses en sus brazos.

Según la mujer, la pequeña había sido abandonada, una niña que sufría de hidrocefalia, una condición que tiene una probabilidad de supervivencia del 3% entre los bebés nacidos con esta enfermedad.

Sarah rápidamente lo preparó todo para operar a Nika, la pequeña bebé. Finalmente, logró encontrar a un hospital y un cirujano dispuestos a ayudarla y le hicieron la intervención.

Dos meses después de la cirugía, informaron a Sarah que Nika aún estaba allí y que nadie la había venido a recoger.

Llamaron a la mujer que había traído a Nika, que resultó ser su madre, y le imploraron que se la llevase a casa, pero la mujer estaba reticente porque en Haití hay mucho estigma con los niños enfermos o con alguna deformidad.

Pasaron los meses y Sarah no sabía nada de la pequeña, pero, cuando la trajeron a su centro cuatro meses más tarde, descubrieron que aún sufría ataques y que estaba desnutrida.

Debido a esto, Sarah empezó a colaborar con la madre de la niña, sin embargo ella no asistía a muchos chequeos y la joven empezó a sospechar.

Al cabo de un tiempo, Sarah decidió ir a ver a Nika en casa y entonces fue cuando la encontró sola, hambrienta y tirada encima de un montón de basura. Cuando llegó su madre, le pidió si se la podía llevar, algo a lo que ella accedió.

Se realizaron todos los trámites legales y se empezó a tratar a Nika como era debido; sin embargo, era posible que fuese demasiado tarde. De hecho, parecía que no iba a sobrevivir y fue rechazada en muchos hospitales debido a sus complicaciones. Por suerte, finalmente un profesional vino de Estados Unidos para realizarle un drenaje que le dio a Nika un margen de supervivencia mayor.

Pero aquí no terminó su historia, Sarah pudo convertirse en la tutora legal de la pequeña y, tras conseguir un visado médico, fueron a Estados Unidos donde lograron lo que en un principio parecía imposible y Nika empezó a progresar.

Actualmente y gracias a la ayuda desinteresada de Sarah, Nika ya ha celebrado dos aniversarios en Louisiana junto a Sarah, su nueva madre. Seguramente aún les quedan desafíos por superar puesto que la pequeña aún sufre de muchos problemas de salud, pero lo que está claro es que parecía imposible salvar a Nika y, con esperanza y determinación, se obró el milagro.

Obviamente, Sarah sabe que no lo hizo sola y en todo momento agradece el apoyo que le fue dado (y les es dado) por sus compañeros de voluntariado, su pareja y su entorno en general. De hecho, vosotros aún podéis colaborar a través de la web Little Warrior Nika donde encontraréis incluso más información al respecto.

¿Qué os ha parecido esta historia? ¿Conocéis algún caso similar? ¡Dejádnoslo en los comentarios de Facebook!

Si os ha gustado este artículo, además, podéis echar un vistazo más abajo y disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, claro).

Fuentes: littlewarriornika, ntd