La gente con dos dedos de frente sabe que los trastornos de la alimentación son un problema muy importante que debe afrontarse con seriedad y no simplificarlo como, a menudo, se hace de forma muy superficial. Una buena forma de sensibilizarse con este tipo de temas suele ser escuchar casos particulares que nos explican de primera mano qué experiencias vive esa persona.

 

Por ejemplo, recientemente ha habido una joven llamada Lydia (@lyxc_) que, hace dos años, tuvo que hacer frente a un problema de obesidad que, a posteriori, se convirtió en un grave trastorno de la alimentación.

A través de este hilo de Twitter, la joven de dieciocho años ha decido contar toda su historia, aquí hemos recogido algunos de los tuits más significativos en orden cronológico, pero luego podéis acceder a su narración completa en la red social.

Como en muchos casos, gran parte del problema (aunque en este caso también era de salud) deriva de una infancia o, sobre todo, una adolescencia con circunstancias de distinta índole entre las cuales, como suele ser frecuente, destaca el bullying.

En este momento, la vida de Lydia cambió por completo al darse cuenta de que debía obligarse a adelgazar, ni que fuese por motivos puramente físicos y de salud. Pero, aunque al principio seguía a rajatabla la dieta del endocrino, poco a poco, fue adaptándola a lo que ella creía que era lo mejor.





A partir de ahí empezó a generarse el segundo obstáculo que debería (y debe) superar Lydia. Parecía que su vida mejoraba, pero los comentarios y el apoyo de toda persona que encontraba por la calle terminaron convirtiéndose en un arma de doble filo.

Por mucho que adelgazase, incluso estando por debajo de los objetivos que se había propuesto, Lydia no conseguía estar feliz y satisfecha, lo cual hacía que aún se frustrase más.

De alguna forma, la sociedad reforzaba positivamente su trastorno con comentarios acerca de su cuerpo; viendo que podía comprar en cualquier sitio; que incluso los chicos le hacían caso, etc.

Esta es, precisamente, la clave en estos casos. Pedir ayuda.

Primero hablar con nuestra familia y buscar apoyo, pero, sobre todo, lo imprescindible es ponerse en manos de profesionales capaces de abordar nuestro serio problema de la forma adecuada para que podamos solucionarlo.

Para terminar, Lydia ha querido enviar un consejo, no a las personas que sufren como ella, sino a su entorno. De esta forma, quiere evitar que, como en su caso, se fomente la aparición de este tipo de trastornos.

¿Habéis sufrido de un trastorno de la alimentación? Si queréis compartirlo con nosotrxs podéis explicárnoslo en los comentarios de Facebook.

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Fuente: twitter @lyxc_

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