El matrimonio es un proyecto en pareja que requiere de mucho trabajo, esfuerzo y dedicación. Además, no es como una partida de un videojuego de la que puedes marchar cuando quieras apagando el ordenador, sino que conlleva ciertos compromisos y responsabilidades que hay que respetar.

Pese a eso, aún hay personas que viven la vida tomando decisiones importantes para luego despreocuparse y vivir la vida de forma terriblemente egoísta.

Este es el caso, precisamente, de un hombre casado que usó la clásica estrategia de ir a por tabaco y no volver, una práctica que, por desgracia, aún hay muchos cónyuges que utilizan para terminar su relación matrimonial. Aunque, obviamente, no se trata, de ningún modo, de un divorcio legal.

Diez años después, la que aún era su esposa, decidió intentar encontrarlo para divorciarse de él como era debido. Lo buscó a través de Facebook y Fue entonces cuando descubrió que, de hecho, se había vuelto a casar con otra mujer.

Peter Ridgen trabajaba como guardia de seguridad y se casó con su primera mujer, Mahala, en el año 2000, pero desapareció de forma repentina. Como decíamos, una década después, Mahala lo buscó en Facebook y vio la doble vida que había llevado.

Peter, que ahora tiene 48 años, fue llamado a juicio donde explicó que conoció a Kerry, su segunda mujer, unos tres años después de abandonar la que, antaño, fue su casa. Pese a saber con certeza que no se había divorciado, Ridgen le propuso matrimonio a Kerry y se casaron en 2007. Incluso tuvieron un hijo juntos.

También durante el juicio, Ridgen dijo que la bigamia no había sido más que un terrible error, pero la policía explicó que era difícil que se tratase de un malentendido porque ninguna de las mujeres de Peter sabía de la existencia de otra esposa. Así que todo indicaba a que había escondido esa información de forma deliberada.





Como comentábamos antes, entre la primera boda y la segunda pasaron 7 años y se celebraron a unos 475 kilómetros de distancia: una en Bolton, Greater Manchester y la otra en Ramsgate, Kent.

La sucesión de los hechos fue la siguiente: el marido de Mahala le dijo que, durante la Navidad de 2003, estaría trabajando en Londres durante unas semanas, unas semanas que terminaron convirtiéndose en un periodo indefinido de tiempo. Cuando lo contactó diez años después a través de Facebook, fue Kerry quien respondió.

Kerry le explicó que se habían conocido mediante una web de citas y finalmente, en diciembre de 2007 se casaron. Luego tuvieron un hijo, pero los problemas empezaron a surgir y en 2013 ella le presentó una petición de divorcio.

Debido a este contacto entre las dos mujeres, la policía intervino y descubrió que, efectivamente, estaba casado con las dos. Cuando fueron a detenerlo, él mismo confesó que, efectivamente, sabía que se había casado dos veces, pero que todo se trataba de una simple equivocación.





Pese a que la historia fue realmente turbulenta y las mentiras de Ridgen se acumulaban una tras otra, ninguna de las dos mujeres se mostró interesada en saber demasiado de la otra.

Recientemente, se ha dictado la sentencia de dicho juicio, concretamente el 25 de julio. Peter Ridgen ha sido condenado a seis meses de cárcel y al pago de una pequeña multa de 151 dólares (unos 130 euros) por el delito de bigamia.

A vosotrxs, ¿Qué os parece la bigamia? ¿Qué pensáis de los procesos de divorcio? Dadnos vuestra opinión en los comentarios de Facebook. 

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Fuentes: thesun, metro