Un supermercado suele ser un sitio triste y aburrido, un icono y reflejo de nuestra sociedad actual que va a estos establecimientos a buscar una infinidad de productos y marcas. Pero, obviamente, en estos lugares hay sitio para la creatividad y no nos referimos al hecho de poner las chuches al alcance de los niños o a tener una persona disfrazada de cerdito vendiendo tapas de pan, carne y queso, sino más bien a iniciativas particulares inspiradas por los envases de la comida como la que veremos después.

Este es el caso dse este joven que, lejos de aburrise, decidió contar, a través de los stories una historia de amor mucho más peculiar que La forma del agua, la Bella y la Bestia o Sofía Suecun y Alberto Albalá y que ha generado mucha polémica por algunas de las referencias que ha hecho.

A continuación, os dejamos el conjunto de imágenes que narran este cuento:

Empezar un relato con mantequilla siempre es buena idea, hace que entre bastante mejor.

De momento podría ser Heidi, solo nos falta el abuelo.

Pero parece que la historia apunta hacia otro anime diferente, a ver si sale el mono.

Si rinde 6,9 litros, sin duda es el hombre ideal, por lo menos está hecho todo un semental.

El amor empieza a forjarse poco a poco. Y nada más y nada menos que con Carmen, estamos anonadados con la noticia.

Gracias a este cuento los más pequeños de la casa también aprenderán inglés.

A veces el autor debe tomarse ciertas licencias ortográficas para poder avanzar con la narrativa.

No solo enseña inglés, sino que también fomenta el uso del dialecto andaluz entre los más pequeños.

Por ahora, más que una historia de amor parece que sea una receta de Carlos Arguiñano.

Pero calma, parece que, finalmente, va a haber algo de acción.

La única pena es que nos regala este momento sexista un tanto gratuito.

Esto empieza a convertirse en el argumento de una película erótica, pero con una trama incluso más lamentable.

Cada uno es libre de hacer lo que quiera con su propio cuerpo.

¿Quién no se ha reído un rato con el hecho de que los macarrones se llamen «pene» en italiano? Aunque la verdad es que en este contexto, de nuevo, resulta bastante sexista.

Por lo visto cualquier nombre es válido para referirse a una vagina.

Alertar de que parece que hemos dejado el tema erótico atrás, ahora se habla de comida.

Es de bien nacido, ser agradecido.

Recurrir a emborracharla es LAMENTABLE.

No solo hace que entre en un estado de ambriaguez, sino que, además, le muestra su patrimonio familiar.

Finalmente, llegó el momento de la verdad.

Choritos no es, ni de lejos, tan buen nombre como «La maravilla pelada» para referirse al aparato reproductor femenino.

Que importantes son las instrucciones para los preliminares.

Esto empieza a parecer poesía.

Otra bonita metáfora sobre la eyaculación, Shakespeare estaría orgulloso.

Parecía que habíamos dejado el sexismo atrás, pero era todo una ilusión.

Algunas ilustraciones han generado polémica en la red y han recibido numerosas críticas por su contenido sexista (y, al ver las imágenes, es completamente comprensible). Por un lado, el joven ha sido muy original a la hora de narrar algo, pero podría haber orientado esa creatividad hacia algo más positivo y entretenido y no tener que poner cara de póker con cada comentario sexista que puso en sus stories.

A vosotrxs, ¿Os parece original esta forma de explicar una historia? ¿Créeis que el contenido es demasiado sexista? Ponédnoslo en los comentarios de Facebook.

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