Los concursos televisados son uno de los formatos televisivos más antiguos de la historia de la televisión (¿cuántas veces hemos dicho televisión en una sola frase?). No es raro encender ‘la pantalla tonta’ y darse de bruces con concursos como ‘Ahora caigo’ o ‘Pasapalabra’, en el que un individuo o un grupo de ellos pretende llevarse a casa una cuantiosa cantidad de dinero en metálico a través de un proceso de resolución de preguntas culturales normalmente complejo.

Pero es que también están aquellos concursos que evalúan otro tipo de talentos. ‘Operación Triunfo’ es un ejemplo de ello, pero hay muchísimos más. ‘Top Chef’ por ejemplo, pone a prueba las cualidades culinarias de cocineros profesionales o ‘Forjado a fuego’, donde se miden en duelo de forjas algunos de los herreros más talentosos del mundo.

Hoy nos queremos centrar en un formato que, por su naturaleza, busca aunar talentos de muchísimos tipos muy diversos: ‘America’s Got Talent‘. El programa americano busca encontrar a las personas que sean ‘mejores en su campo’, sea el que sea.

La cuestión es que, lastimosamente, en la última entrega de su versión americana, una de las peligrosas y arriesgadas actuaciones tuvo un final precipitado e inesperado: la cosa salió mal… pero empecemos por el principio.

Una pareja de trapecistas, conformada por marido y mujer, se disponían a realizar un arriesgado número en el que mostrarían sus habilidades sobre el escenario sin utilizar ‘ningún tipo’ de medida de seguridad.

Mary y Tyce comenzaron a hacer su actuación ante la atenta y nerviosa mirada del jurado. Las piruetas eran las protagonistas y mantenían al público en una tensión constante. El aire podía cortarse como mantequilla.

¿Habíamos comentado ya que, en un momento determinado, él se tapaba los ojos con una venda y seguía con sus peripecias? La verdad es que la actuación tenía todas las papeletas para acabar por los suelos… y, de hecho, así fue.

La cosa estaba saliendo bien y la gente ya se preparaba para aplaudir el final del arriesgado pero exitoso espectáculo… cuando algo salió mal: ella tenía que dejarse caer y él, con los ojos vendados, tenía que sujetarla, pero se le escapó por un pelo y se precipitó al vacío.

Por suerte, la trapecista cayó encima de la alfombra de seguridad que el equipo había instalado por obligación y no sufrió ningún daño. Cuidado: eso no quiere decir que no se hubiese podido, por ejemplo, partir el cuello.

Ellos querían repetir la actuación, pero gran parte del jurado se negó en rotundo a esto: «Esto no es America’s Got Perfection, es America’s Got Talent, nadie puede hacer eso»… y hubo unanimidad en este sentido, por lo que la actuación se quedó en lo que se quedó.

Eso sí: el jurado decidió que la actuación de la pareja, a pesar de verse finalizada de forma forzosa, se había ganado el derecho a pasar a la siguiente fase del concurso… por lo que tendremos que esperar para ver si, en la próxima oportunidad, corren más suerte.

Aquí os dejamos el vídeo con el momento:

El público se fundió con ellos en un aplauso, pero el mal rato que nos hicieron pasar nos ha marcado muchísimo y no volveremos a ver una de estas actuaciones tranquilos.

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido esta actuación? ¿Creéis que vale la pena permitir este tipo de actuaciones aunque pongan en riesgo la vida de sus protagonistas? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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Fuente: 20minutos, The Sun.