El mundo está lleno de récords de lo más descabellados: el eructo más ruidoso de la historia, mayor cantidad de retretes rotos con la cabeza, llevar una mujer en una mesa con la boca, mayor cantidad de globos inflados con la nariz o la colección más grande de patitos de goma… todo cuestiones tremendamente trascendentales para la raza humana, vamos.

Todo esto es posible gracias al ‘Libro Guinness de los récords que, desde el año 1956, recoge los récords más variados y disparatados que se dan en cualquier parte del mundo. Gracias a esto, tenemos en un solo lugar a los especímenes más… ¿especiales? del planeta.

Y es que, gracias a este libro, os podemos traer al protagonista de nuestra historia de hoy. Se trata de un hombre que, a lo largo de 66 años, se dejó crecer todo lo que pudo las uñas de su mano izquierda hasta el punto de perder la movilidad en la extremidad. Ahora, ha decidido cortárselas… y el resultado es impresionante.

Shridhar Chillal, natural de Pune (India) poseía el récord mundial Guinness de las uñas más largas jamás registradas en una sola mano y, el pasado miércoles, finalmente, se las cortó en un evento que fue todo un acontecimiento.

¿Qué necesitaron para acabar con 66 años de no cortarse las uñas? Pues nada más y nada menos que un técnico equipado con una máscara y una radial para cortar, cuidadosamente, cada una de las brutales garras. El evento se celebró en la que fue llamada la “ceremonia de recorte de uñas”, en Nueva York.

A los 82 años de edad, ha estado dejándose crecer las uñas en su mano izquierda desde que tenía 14, a raíz de que un día, accidentalmente, le rompiera a su maestro una uña muy larga que se estaba dejando crecer. Ante la reprimenda de este, prometió no cortárselas nunca más… y así ha hecho hasta ahora.

El maestro le dijo a Chillal que no entendería el nivel de cuidado que se necesitaba para no romper una uña larga a menos que lo hiciera él mismo. Chilal se tomó eso muy en serio: cuando se las midió por última vez, sus uñas, juntas, tenían una longitud más de 9 metros de largo, lo que es, aproximadamente, la misma longitud de un autobús de Londres. Su uña más larga estaba en su pulgar.

Chillal afirmaba que mantener esto durante tantos años no fue fácil. Sus uñas eran tan frágiles que debía tener mucho cuidado de no romperlas mientras dormía: “No puedo moverme mucho, así que cada media hora más o menos me levanto y muevo mi mano hacia el otro lado la cama”. Él sufría constantemente por ellas., pero sus ‘garras’ también le aportaron algunas ventajas: “Nunca tuve que esperar en ninguna cola”, comentaba con humor.

La histórica ceremonia de corte de uñas tuvo lugar en Ripley’s Believe It or Not! Museo en Times Square, donde las garras cercenadas de Chillal se exhibirán al público… lo que resulta algo fascinante y repulsivo a la vez ya que, si os fijáis bien en las uñas, no es que tengan un aspecto demasiado… agradable, por decirlo con la mayor suavidad posible.

“No puedo moverme mucho, así que cada media hora más o menos me levanto y muevo mi mano hacia el otro lado la cama”

A partir de ahora, este hombre podrá ser mucho más feliz y podrá, al fin, aprovechar todas esos pares de guantes que, hasta el momento, tenía que dejar abandonados en su armario… ¿no es una historia hermosa?

Aquí os dejamos el vídeo con el momento:

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido? ¿Seríais capaces de hacer lo mismo que ha hecho él con vuestras uñas, pelo o barba? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

Si os ha gustado este artículo, además, podéis echar un vistazo más abajo y disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos. 

Fuentes: HuffingtonPost, The Guardian.