El arte es un mundo tremendamente complejo y que comprende muchísimos campos, como lo puede ser el de la escultura, la pintura o la fotografía. Y es que es de esta última que os venimos a hablar hoy. Gracias al auge de aplicaciones como Instagram, la fotografía ha adquirido un gran protagonismo y todo el mundo quiere ‘sumarse a ese carro’. ¿Puede hacerlo todo el mundo? y, sobre todo ¿puede hacerlo BIEN todo el mundo?

Una de las luchas de un fotógrafo principiante es ver el mundo de una manera diferente. Muchas personas pillan una cámara muy cara y se piensan que solo tienen que apretar el disparador para ser unos artistas del medio… pero se equivocan y, sino, solo tenéis que probarlo vosotrxs mismxs.

Es casi como si dijésemos que alguien es un artista de la pintura solo por comprarse un pincel; se requieren de más factores para valorar las capacidades artísticas de alguien. Se requiere de años de perfeccionamiento de la técnica, de muchísima experiencia.

El talento y los materiales son solo una parte y es que, por muy manida que suene esta frase: el hábito hace al monje. ¿Quieres ser un buen fotógrafo? Haz mil fotos, y luego haz mil más y así. No pares hasta que la cosa esté un poco mejor que muy mal.

Uno de los factores más importantes que hay que tener en cuenta es el de aprender a ser capaces de ver a la belleza que nos rodea y ser capaz de ‘reciclar’ tu cerebro para entender y leer tu entorno de forma diferente.

Los fotógrafos principiantes siempre me preguntan cómo encuentro lugares tan increíbles. Mi respuesta, abre los ojos, están a tu alrededor. Realmente no tienes que ir a ninguna parte“, afirma Phillip.

Phillip Haumesser es un fotógrafo americano que ha dedicado su vida a pulir su técnica para poder captar, con tan solo apretar un dedo y apuntar con el objetivo, los momentos más maravillosos que, al común de los mortales, se nos escapan.

En una reciente entrevista, el fotógrafo revelaba alguno de sus trucos para saber ver el momento exacto y la técnica exacta que debía emplear en cada captura para sacarles el máximo partido.

Además, como habréis podido ver a lo largo del artículo, también nos ha regalado la posibilidad de ver cómo, en la misma localización, se realizaba una foto profesional (la suya), y otra amateur.

Haumesser contaba que las localizaciones no son lo más importante: “Este fue uno de mis mayores temores cuando comencé. Pensé que tenía que tener las mejores ubicaciones para tener el control total del entorno en el que estaría haciendo las fotos”.

“Pero después de un tiempo, decidí desafiarme a mí mismo y dejar que mis clientes eligiesen una ubicación que ellos quisieran. Esto me obligaría a encontrar buenos lugares en el lugar el día de la sesión”.

“Fue entonces cuando descubrí que casi cualquier ubicación puede ser una buena ubicación, solo tienes que aprender a verla con la mirada correcta. Es una cuestión de perspectiva, no del lugar”.



“Aquí hay algunas fotos que muestran cómo se ven las ubicaciones y luego muestran cómo las veo”. ¿Verdad que se ven diferentes? Esa es ‘la mirada del artista’.

 

La verdad es que resulta tremendamente impresionante la diferencia de… absolutamente todo. No se nos aclara si hay retoque fotográfico en la imagen final, pero de no haberlo, estamos ante un genio.

Ya no solo por el encuadre o la nitidez de la imagen, sino por lo impresionante de la iluminación. La diferencia es tal que parecen realizadas en lugares diferentes, pero no.

A vosotrxs, ¿qué os han parecido estas fotografías? ¿Sois capaces de ver también el mundo así de ‘diferente’? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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