La familia Kardashian es una de las familias más famosas, seguidas y fotografiadas del mundo rosa. Entre todas las integrantes (algunas de apellido Kardashian y otras de apellido Jenner por temas que no vienen al caso) forman un grupito que, cada aparición, como mínimo, da de qué hablar.

Hoy nos queremos centrar en una de sus integrantes más populares: Kylie Jenner. Se trata de una de las integrantes más jóvenes ‘del clan’ y una de las que más portadas de revista ha protagonizado.

Ella es todo un referente en lo que a maquillaje y cuidado de la imagen corporal se refiere. Todas estas hermanas se cuidan como si la vida les fuera en ello, eso es algo que sabe todo el mundo.

Visten con ropa cara y la crema facial más barata que tienen vale casi lo mismo que lo que cualquiera de nosotros podríamos ganar en un año. Eso su maquillaje, pero… ¿y si hablamos de sus ‘pequeños retoques estéticos’?

Tampoco es un secreto que la menor de las Jenner (como sus hermanas) se ha realizado algún que otro ‘ajuste’ en alguna que otra parte de su cuerpo. Su cara, a lo largo de los años, ha ido sufriendo varias modificaciones que, sumadas una tras otra, han dado como resultado a una persona completamente diferente de la que era en un principio.

Ella es bella, eso es evidente. Lo que ya es menos evidente es que gran parte de esa belleza no es del todo natural… y ahora os lo demostraremos. No decimos que no fuese bella, ojo; decimos que, la belleza actual… pues no es del todo ‘natural’.

Este tema ha saltado en el momento en el que una fotos suyas de cuando era más joven se han viralizado a través de las redes sociales. En ellas podemos ver a una Kylie que dista muchísimo de la que conocemos hoy en día.





Con una mirada mucho más inocente y unos rasgos que recuerdan muchísimo a su madre años atrás, Kylie fue dejando atrás este ‘look’ para parecerse cada vez más a su hermana mayor: Kim.

Ahora luce mucho más adulta y poco queda de la inocencia que se vislumbraba en su mirada. Muchas de las imágenes corresponden a las que ella subió hace unos años a su perfil de Instagram, en los inicios de la red social.

Es verdad que muchos de los cambios podrían achacarse al maquillaje o a los filtros de la aplicación, pero si nos fijamos en su boca, ya vemos que la cosa se pone más seria: no hay lápiz labial que de ese volumen.

Antes eran tremendamente finos y ahora su boca parece un muestrario de morcillas. Tan grande es su pasión por los labios carnosos, que la joven dispone de su propia marca de labiales enfocados a ‘dar volumen’.
En las fotografías en la que la vemos joven e inocente, apreciamos muchísima más naturalidad a la hora de posar y a la hora de maquillarse, incluso. Suponemos que aún no tenía claro si convertirse o no en una celebrities de moda y bueno, al final, como podemos apreciar en sus fotos actuales, acabó decidiéndose.

Ahora ya esa Kylie de antaño ha quedado para el recuerdo, pero siempre es curioso (y gracioso) tirar de hemeroteca y ver cómo hemos cambiado a lo largo de los años (para bien o para mal).





A vosotrxs, ¿qué os han parecido estos cambios notables cambios? ¿Mejor antes o ahora? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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Fuentes: La Vanguardia, Life and Style Magazine.