Últimamente parece que el orgullo español está a la baja, principalmente debido a la eliminación de España en el Mundial de Rusia 2018. Así somos. Sin embargo, el orgullo nacional no debería depender de eventos deportivos o lúdicos, sino de aquello que nos hace avanzar de verdad, no en una eliminatoria, sino como sociedad.

A veces, parece bastante complicado tener la sensación de que se está logrando algo, sobre todo si miramos las noticias, pero recientemente se ha producido un evento que puede que nos alegre un poco el día y sorprendentemente está relacionado con un certamen de belleza, un tipo de concursos que suele traer más polémicas que alegrías.

Ángela Ponce ha pasado a la historia de España al ser la primera mujer transexual que ha logrado ganar Miss Universo Spain 2018. Esta sevillana de 26 años sustituye a la anterior ganadora, Sofía del Prado, y representará a España en el futuro certamen internacional de Miss Universo.

Ponce finalizó su transición física a mujer en abril de 2014 y la verdad es que tiene  unas medidas (90-61-90) como para ganar este concurso y los que vengan.

Es bastante alta, como la mayoría de modelos, concretamente mide 1’77 metros y tiene unos ojos azules resaltados por su melena castaña.

Pero no solo rebosa belleza, sino que toda ella es un mensaje social que debe calar en nuestra sociedad y nuestro país, de hecho, ella misma lo expresó de la siguiente manera tras hacerse con la corona de ganadora este pasado fin de semana en Tarragona.

“Estoy super contenta por lo que todo esto significa. Quiero dar una lección al mundo de tolerancia y respeto hacia uno mismo y hacia los demás”.

La modelo ha tenido que recorrer un largo camino hasta conseguir este merecido honor. Empezó siendo Miss Cádiz y luego participó en Miss Mundo Spain, pero a diferencia de Miss Universo, las bases de la organización de ese concurso no permitía la participación de mujeres transgénero, una posición bastante arcaica respecto a la que deberían tener este tipos de certámenes que deberían valorar la belleza y no otros aspectos que no deberían afectar al concurso.

Cuando sucedió, Ángela Ponce denunció su situación a través de Internet y mediante un vídeo en el que explicaba su historia y contaba cómo, desde pequeña, se sintió extraña y vio que su cuerpo no se desarrollaba como ella quería y deseaba.

“Vi que eso no es lo que quería, pero no podía ponerle nombre”.

“Lo más duro en todo el proceso es ver cómo mi cuerpo no se desarrollaba como yo quería o necesitaba. Yo iba formándome como algo que no era y no podía hacer nada. A mí me importa ser feliz. Ser yo.”

De hecho, precisamente puso el foco en la educación y en la forma que tenemos de enseñar a los más pequeños cuáles son los distintos roles de género que hay.

“El problema está en la educación que recibimos desde pequeños, no nos educan para la diversidad”.

Esperamos que el mensaje que transmite Ángela con su victoria y sus palabras lleguen a su cauce y dé un empujón a nuestra sociedad para avanzar hacia un lugar más tolerante y respetuoso donde todas las personas puedan ser ellas mismas y expresar su forma de ser sin miedo a ser discriminadas por los demás.

¿Recordabais el vídeo denuncia que hizo en el pasado? ¿Creéis que puede ganar Miss Universo? Dadnos vuestra opinión en los comentarios de Facebook e Instagram. 

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Fuentes: vanguardia, smoda