Este mundial está dando muchísimo de qué hablar. Probablemente será recordado como uno de los Mundiales de Fútbol más polémicos de la historia del deporte rey. Para empezar, solo hace falta recordar el brutal acoso al que se están viendo sometidas muchísimas de las reporteras que han ido a cubrir la actualidad en las diferentes ciudades rusas donde se está celebrando el evento.

En medio de todo este torbellino, saltaba ayer una nueva polémica que tomaba un cariz algo diferente. La periodista María Gómez, presentadora de Mediaset, denunciaba y criticaba hace unos días el brutal acoso sufrido por ‘las suyas’ y como el evento se ha convertido en todo un infierno.

Ella afirmaba que, entre las reporteras, se respiraba un miedo real a ser acosadas por algunos de los hinchas de las aficiones que, por algún motivo, están completamente descontrolados.

La cuestión fue que, días después, María volvía a sus labores delante de la cámara como la profesional que es, no dejándose intimidar por los acosadores. Pero entonces volvió a ser víctima de un abuso cuando, en plena retransmisión, un hincha se le acercó por detrás y la besó en la mejilla sin su consentimiento.

Ella, en ese momento, recriminó al aficionado lo ocurrido y manifestó, a través de sus redes sociales, su descontento con todo lo que estaba ocurriendo buscando concienciar, en la medida de lo posible, sobre una situación que ya es insostenible.

El problema vino cuando, días más tarde, realizó unas afirmaciones ante la cámara que han puesto en entredicho la idea de igualdad que la profesional venía defendiendo. Hacía mención a la selección de Marruecos en clave:

«¡Yo quiero dormir con el enemigo! O sea, los pibones que están en la selección… ¡Es alucinante! Subía en el ascensor y decía ‘pero madre mía, ¿pero cómo son todos tan guapos?’ ¡Todos! Y majísimos, por cierto. Alguien tendrá que consolarles, alguien tendrá que invitarles a un zumo…».



Belen Zurita, una de sus compañeras de profesión y periodista de Movistar+, lanzó entonces el comentario que reveló ‘el lado oscuro’ de este aparentemente inocente comentario: «Apoyo 100% la petición de respeto para todas las compañeras que cubren el mundial. Pero seamos justos. Si esto lo hubiese dicho un periodista sobre un equipo femenino, nos habríamos echado todos encima. La igualdad empieza por nosotras«.

Aquí os dejamos el vídeo en cuestión:

 

En medio de una ‘guerra civil’ que se ha formado en las redes sociales, María Gómez ha tenido que salir a dar su punto de vista de lo ocurrido en una interesantísima carta que os dejaremos más abajo.

La carta empieza con una justificación: «Me llamo María Gómez y soy periodista. No se me escapaba que el camino hacia la verdadera igualdad, el de la normalización definitiva de las relaciones entre géneros, obliga a ser escrupulosamente rigurosos con el lenguaje. Por eso nunca juzgué el comportamiento de ese aficionado como acoso, como sugieren algunos de los comentarios y, por supuesto, jamás valoré la posibilidad de denunciarle. Al terminar la conexión, la situación se resolvió como se solucionaban las cosas antes de la era del uso incendiario de las redes sociales: con unas simples disculpas. Todo lo que ha ocurrido a posteriori ha sido ajeno a mi intención».

La carta continúa con una reflexión interesante: «Durante ese camino, todos cometemos errores, me incluyo en esa lista. Yo misma debo revisar cada día delante y detrás de la cámara mis propios criterios y comportamientos, poniendo en cuestión una educación y un modelo de sociedad que ha grabado a fuego ‘verdades’ y códigos que, sin duda, ha llegado el momento de revisar de forma serena pero irrevocable».

Y con una buena dosis de autocrítica: «La mejor demostración es que durante el Mundial participé en tono distendido en una sección televisiva que, salvando las distancias, también contribuía a la cosificación de los futbolistas. Pido disculpas por ello».

«Bastaron un par de intervenciones para darme cuenta de mi error y tras comunicarlo a la dirección del programa, dejé de intervenir en esa sección. De eso precisamente se trata: de ser capaces de reconocer nuestros propios errores, empatizar y cuidar el paso hasta que seamos capaces de evitar para siempre seguir tropezando una y otra vez con la misma piedra».

 

A vosotrxs, ¿qué os parece esta carta? ¿Estáis de acuerdo con ella? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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Fuentes: AS, La Vanguardia.