Cómo saludar a la gente siempre es algo que nos come a todos la cabeza. A veces, el momento de presentarse ante alguien puede hacerse algo incómodo y eso se nota desde el primer momento en el que una persona intenta dar la mano mientras la otra busca el abrazo y, sin quererlo, termina habiendo contacto con la parte blanda de la entrepierna.

Pero no solo está la parte física, sino también la verbal. A menudo, no sabemos si saludar con un “Eh! ¿Qué pasa?”, gritar el nombre de la otra persona como si fuésemos cabreros o bien callar demostrando los inadaptados sociales que realmente somos.

Pero no os preocupéis, a continuación os daremos algunas recomendaciones para saludar de forma correcta en función de la situación social en la que nos encontremos.

En caso de que sea una situación formal

Si acabamos de conocer a una persona, lo más adecuado es conformarse con un simple “Buenos días, encantado de conocerte”. No hace falta que todos seamos como House y tengamos frases ingeniosas para todo.

Tras eso, un firme apretón de manos será suficiente para consolidar ese saludo y, en caso de ver que la otra persona no es muy activa en la presentación, preguntarle cómo está.

Una vez pasados esos primeros momentos es recomendable, a veces, iniciar algo de conversación, pero intenta evitar temas polémicos y controvertidos para que no te salga el tiro por la culata.

En vez de eso puedes optar por hablar de cosas más generales como la familia, el tiempo, restaurantes, etc. No hace falta que impresiones a nadie, así que mejor guarda tus mejores anécdotas para otro momento y usa temas más genéricos.



En caso de que estemos en un entorno laboral

Es muy importante, cuando tenemos un puesto de empleo nuevo o cuando conocemos a alguien con quien deberemos trabajar, saber actuar de la forma correcta. Para eso, necesitamos tener en cuenta la jerarquía y saber si, tratándose de superiores, tenemos que tratar de usted a la otra persona.

De hecho, si es un miembro respetado de la sociedad o alguien realmente importante, podemos usar su “título honorífico” para hablar con él, en caso de que lo veamos necesario.

También es importante que, aunque sea un entorno laboral, no te quedes atrapado hablando exclusivamente del trabajo. Es mejor que te muestres como alguien amable y una conversación y un saber hacer que van más allá de tu propio empleo, aunque hay que tener cuidado de no convertirse en un simple “pesado”.

En caso de que estemos en una situación informal

Aunque puede que muchos penséis que, al ser informal, es más fácil, en realidad es más complicado. Uno tiene que valorar la actitud de la otra persona para, una vez nos hemos acercado a ella, escoger si es mejor darle la mano, dos besos o si un “¿Qué tal?” es más que suficiente.

Para hablar os recomendamos que, si sabéis que tenéis algo en común con esa persona, tiréis por ese tema. Pero, de nuevo, es mejor que evitéis conversaciones polémicas (como la política) y esperéis a que haya más confianza para ello.

Obviamente, imaginamos que muchxs de vosotrxs, por lógica, ya seguíais estos consejos, pero esperamos que, por lo menos, hayamos echado un cable a todxs esxs que, cuando les toca presentarse ante alguien, son un manojo de nervios y sudores fríos en vez de afrontarlo con serenidad.

A vosotrxs, ¿Qué os han parecido estos consejos? Ponédnoslo en los comentarios. 

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