Los padres suelen querer lo mejor para sus hijos, pero, desafortunadamente, cada persona tiene su propia opinión acerca de que es “lo mejor”. Y eso ocurre desde en “como dar el biberón”, “como hacerle dormir” o “que color usar para su ropa porque en función de eso su karma variará”. Es decir, podríamos resumirlo todo con la frase “cada maestrillo tiene su librillo”.

Sin embargo, ha habido un caso especialmente polémico que ha destacado por encima de cualquiera de estos debates típicos.

Una mujer de 56 años practica yoga extremo con su bebé, pero ¿En qué consiste eso?

Pues, por lo visto, el darle vueltas y zarandearle como si estuviese colgado de un péndulo. Lena Fokina, la mujer rusa que ha protagonizado esta controversia, es profesora de educación física y, en teoría, todo lo que le hace al bebé es bueno para él, o al menos eso es lo que afirma.

Sin embargo, las imágenes resultan verdaderamente impactantes, haciendo que muchas personas pongan el grito al cielo por la violencia, brusquedad con la que mueve al niño mientras lo coge, simplemente, por sus extremidades.

Pero, como hemos dicho, ella insiste en que todo va a favor del pequeño.

“Es muy bueno para los bebés, no es nada peligroso. Al principio algunos lloran, pero luego lo disfrutan.



La mayoría de gente cree que los bebés solo pueden estar en cama, comer y dormir, pero nacen con reflejos naturales que podemos aprovechar para contribuir a su desarrollo físico”.

Las sesiones de yoga de Lena pueden durar hasta cinco minutos y, mientras duran, los pequeños hacen movimientos que ni siquiera se ven en el Circo del Sol y lo hace con niños y niñas de entre unas pocas semanas hasta los dos años.

Aunque las imágenes sorprenden, la realidad es que hay varios testimonios que se posicionan a favor de Lena, clientes satisfechos que no les importa remarcar lo beneficiosos que han sido los ejercicios de la profesora rusa.

“Creemos que es lo mejor que hemos podido hacer mejorar la salud de nuestro hijo”.

De hecho, Lena no se ha inventado esta práctica, sino que tiene sus propias raíces científicas basadas en estudios del doctor ruso Igor Charkovsky, aunque se dice que en tribus africanas se realizaban ejercicios parecidos.

“El método de Charkovsky usa los reflejos naturales de los niños para entrenarles, de esa forma desarrollan capacidades que, de mayores, les resultarán mucho más difíciles de aprender”.

Pero, obviamente (y como decíamos al principio del artículo) hay diferentes perspectivas al respecto. De hecho, muchos doctores afirman que estos movimientos tan bruscos y antinaturales pueden causar hemorragias cerebrales o, incluso, un edema.

Es comprensible la idea que defiende Lena y, al final, todos queremos que nuestros hijos se encuentren en las mejores condiciones posibles durante su crecimiento, pero es bastante complicado de ver que hay de bueno y natural en hacer que un bebé haga una voltereta hacia atrás mientras lo coges por los brazos.

A continuación, os dejamos un vídeo donde se muestran algunos de los ejercicios que realiza durante una sesión.

¿Os parecen correctos este tipo de ejercicios? ¿Creéis que es una aberración? Explicádnoslos en los comentarios.



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