Franco lleva ya unas cuantas décadas bajo tierra. Corría el año 1975 cuando el dictador fallecía y era enterrado, con un funeral de estado, en la cabecera de la basílica del Valle de los Caídos. Este ‘monumento hecho de monumentos’ se construyó con las manos de los represaliados de la república.

Este valle fue construido por orden de Franco con la supuesta voluntad de que sirviera de homenaje a todos los caídos luchando en la Guerra Civil española ocurrida entre el año 1936 y 1939.

Además del dictador, también está enterrado a pocos metros de él José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange… dos personajes de lo más variopintos, vamos. Este tema, como no podía ser de otra forma, ha generado una gran polémica desde el mismo momento en que se llevó a cabo.

El debate de si es lógico y moral que el dictador esté enterrado en un lugar construido por represaliados, muchos de los cuales están incluso enterrados en fosas comunes en el valle, es muy amplio y el fuego cruzado es de lo más crudo.

Ha sido el recientemente investido presidente Pedro Sánchez el que, al fin, ha decidido tomar una decisión al respecto: desenterrar a Franco y entregar sus restos a su familia. Esto ha levantado muchas críticas, una de las cuales es el coste que supondría esta ‘obra de exhumación’.

Sobre este último tema, se ha consultado a unos expertos para que determinen el coste real que tendrían estas obras. ¿Cuánto creéis que cuesta entonces? ¿Cuánto dinero y cuántas horas de trabajo? Pues según los expertos, muy pocas.
Al parecer, solo supondría una mañana de trabajo y una inversión de dinero mínima. Es verdad que la operación presentaría una cierta complejidad, pero los costes en general serían mínimos.
Lo primero que habría que hacer y la que sería, además, una de las partes más complejas del proceso, es mover la gigantesca y pesada lápida que se sitúa sobre el sepulcro. Luego habría que evaluar el terreno y valorar cómo está el ataúd y el resto de los elementos para extraer el cuerpo. Finalmente habría que trasladarlo hasta otro sitio para volver a ser enterrado.

“Para mover la pesada losa no se necesitaría maquinaria pesada. Con una grúa simple se puede levantar la cubierta y hacerla rodar en el suelo, como se hizo en la tumba de Mola”, explicaba Francisco Etxeberría, uno de los antropólogos forenses consultados por El Diario.

Una vez se retire ese impedimento, habría que valorar el estado del cadáver, ya que una exhumación, en este sentido, es bastante delicada si no se pretende estropear los restos. Pero, dado que Franco fue embalsamado, los restos deberían estar en bastante buen estado. Lo más probable es que el cuerpo esté bastante completo.



Una vez esté trasladado el cuerpo, el resto de gastos correrían a cargo de la Familia Franco: tanto el posible funeral como el futuro entierro en otra localización.

Visto de esta forma, los gastos serían mínimos, aún así, es complicado dar una cifra de dinero exacta. Son demasiados factores a tener en cuenta y todo dependerá de la empresa y la vía que utilice el gobierno para llevar a cabo la acción.

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