La ansiedad es un mecanismo defensivo de nuestro cuerpo. No se trata de algo raro o inusual: todos los humanos la tenemos y nos sirve como un sistema de alerta para cualquier cosa que pueda resultar una amenaza. La ansiedad nos avisa y pone a nuestro cuerpo ‘ojo avizor’ para un posible riesgo o amenaza que se aproxima.

Este mecanismo defensivo es normal… hasta que resulta incapacitante y no nos deja tener una vida normal. Es ahí cuando aparece el ya conocido Trastorno de Ansiedad generalizada o, lo que es lo mismo: la muerte en vida.

la ansiedad no nos deja llevar una vida normal. Nos atormenta y nos hace tener menos ganas de todo. ¿Cómo saber si estamos pasando por uno de estos procesos? Aquí os dejamos una lista con las 10 claves para poder saberlo a tiempo y poder tratarla.

1Preocupación desmesurada

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Este tipo de preocupaciones se traduce en una brutal inquietud por elementos de nuestro día a día que sentimos ‘se nos escapan’. Esto hace que entremos en círculos viciosos de pensamientos y, por lo tanto, se nos genere una ansiedad creciente que puede llegar a ser incapacitante. Este es uno de los principales síntomas del Trastorno de Ansiedad Generalizada ((TAG).

2Problemas de sueño

No poder dormir con normalidad se relaciona de forma directa con un montón de elementos físicos y psicológicos que, por decirlo suavemente, no están como deberían estar. El no poder dormir por cuestiones genéricas que no nos es fácil identificar, puede causarnos insomnio crónico, ya que esa incertitud que nos inquieta no es más que el trastorno de ansiedad que asoma.

3Irracionalidad en nuestros miedos

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Estos, en la mayoría de ocasiones, se relacionan de forma directa con algún tipo de fobia. La exposición a aquello que tememos de forma ciertamente irracional nos eleva los noveles de ansiedad al máximo.

4Problemas digestivos



La ansiedad hace que somaticemos muchísimo. Sufrir de un trastorno de ansiedad nos puede acarrear problemas físicos como el síndrome del intestino irritable, estreñimiento, diarrea y demás cosas para nada agradables.

5Sobrecarga muscular

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La ansiedad se ve reflejada en una gran variedad de problemas que tienen que ver en un exceso de tensión en nuestros músculos. Desde problemas mandibulares por apretarla mucho durante el sueño, hasta problemas en las cervicales debido a la tensión acumulada.

6Trastorno de ansiedad social

La ansiedad, en muchas ocasiones, deriva en este tipo de trastorno tan común. Esto nos impide exponernos a situaciones en las que tengamos en ‘enfrentarnos’ a grandes cantidades de personas. El problema puede ir a peor de forma progresiva y la mera exposición a la vida pública puede producirnos ansiedad.

7Ataques de pánico

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No es un infarto: es la ansiedad. Es el enemigo silencioso de la ansiedad. Llega de repente y nos ahoga, nos oprime el pecho, nos acelera el pulso y nos duerme las extremidades. Los síntomas pueden recordar a los de un infarto, pero no lo es. Respiremos profundo y busquemos un lugar donde sentarnos. Aún no nos ha llegado ‘la hora’.

8Revivir momentos traumáticos

Tener flashbacks de situaciones que, en el pasado, nos resultaron traumáticas, es un síntoma de que estamos pasando por un Trastorno de Ansiedad Generalizada. Una cosa es recordarlo de vez en cuando, pero no de forma reiterada a lo largo de nuestros días.

9Obsesión por la perfección

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obsesión y ansiedad son la ‘pareja de baile perfecta’. Se trata de un cocktail que se suele presentar a la vez y que va de la mano. Buscar la perfección en todo lo que hacemos hace que, sí o sí, nos acabemos frustrando, cosa que nos generará una situación de ansiedad.

10¿Qué pasaría sí…?

La incertidumbre es una de las piezas clave para entender la ansiedad. El miedo a equivocarse es constante y hace que nos cuestionemos y dudemos de cosas que, en principio, no deberíamos hacerlo. No se trata de darlo todo por hecho, pero tampoco de dudar hasta de ‘si respiramos bien’.

A vosotrxs, ¿os ha pasado algo de esto alguna vez? Dejadnos vuestra experiencia en los comentarios de Facebook. 

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Fuentes: PlayGround, Clinica de ansiedad.