La conservación y mantenimiento de todo el patrimonio cultural es algo realmente importante para cualquier país. No únicamente como reclamo turístico, sino como seña de identidad y de recorrido histórico del país.

En toda España, muchos profesionales trabajan con mimo y paciencia para restaurar obras de todo tipo (cuadros, estatuas y edificaciones) y, no solo mantener el legado histórico de este país, sino, en ocasiones, incluso mejorarlo.




Sin embargo, como ya vimos con el caso de Ecce Homo (esa obra pictórica que una restauradora convirtió en una caricatura), basta un error para sembrar el caos entre los fans de la historia y los museos, de hecho, con el Ecce Homo hubo gente muy indignada por destruir esa obra cuando, posiblemente, ni siquiera hayan visto un cuadro de cerca o una iglesia desde dentro.




Precisamente hablamos de esto porque, recientemente, se ha producido un caso muy similar a ese. Una profesora arruinó una escultura, posiblemente de forma irreparable, cuando estaba intentando restaurarla.

El incidente se produjo en Estella, Navarra, donde, entre algunas otras obras, destaca una estatua de San Jorge del siglo XVI que, por desgracia, se quiso restaurar sin el permiso de las autoridades locales.

La estatua se encuentra en la iglesia de San Miguel de Estella y en ella se muestra a San Jorge con su armadura molona y su veloz caballo (aunque al ser una escultura está quieto) luchando contra un dragón.

Los encargados de administrar la capilla quisieron, sin pedir los permisos necesarios, restaurar esta pieza, así que se lo pidieron a una profesora de manualidades.


Pero, durante ese proceso, la empresa ArtUs denunció, mediante las redes sociales, que se estaban usando colores uniformes haciendo que la escultura tuviese un aspecto muy distinto al original.

Cuando distintos expertos acudieron a la iglesia de San Miguel de Estella se pusieron todos las manos en la cabeza al ver como habían convertido una hermosa estatua en una miniatura de Warhammer a medio pintar. A continuación podéis ver el “antes y el después” pero, a diferencia de los casos de teletienda, aquí va la inversa y el estado original es mucho peor que resultado final.

De hecho, la obra ha generado sonrisas y lágrimas a partes iguales, lo cual ha hecho que la Asociación de Conservadores y Restauradores de España (ACRE) la compare con el Ecce Homo ya que, de nuevo, tampoco se avisó a ninguna autoridad de que se iba a restaurar esta escultura perteneciente al patrimonio cultural de España.

Lo más sorprendente es que, tras el incidente con el Ecce Homo, se establecieron ciertas medidas para evitar otro caso similar, pero no ha sido suficiente como para evitar que se pintase a San Jorge a brocha gorda.





Y es que esta restauración incumple los dos principios básicos que debería cumplir un trabajo de este estilo. Por un lado, cualquier tratamiento debería poderse eliminar en caso de error, pero puede que en este caso sea irreversible. Y por el otro, la intervención en la obra sea mínima, cuando en este caso parece una nueva escultura.

La ACRE solicitará, por ese motivo, una valoración por los daños haciendo que esta restauración pueda convertirse en una infracción administrativa o, incluso, un delito penado.

A continuación, os dejamos este vídeo del Diario de Navarra,  donde podéis comprobar este desternillante (según como se mire) trabajo y otros muy parecidos.

A vosotrxs, ¿Qué os parece esta restauración? ¿Creéis que es como para reír? ¿O creéis que es para llorar? Dejádnoslo en los comentarios. 

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