Hay muchas personas capaces de cualquier cosa para poder ir a un partido del Mundial. No es casualidad que los campos siempre estén llenos y con un ambiente espectacular, más allá de los equipos que jueguen aquel día.

Además, las entradas para los mundiales son muy buscadas y, a menudo, es realmente difícil conseguir una, con lo cual hay gente que, para conseguir una, deben realizarse peripecias y hazañas más difíciles que muchas pruebas de humor amarillo.

Con bastante frecuencia, estas “hazañas” consisten en desembolsar una gran cantidad de dinero para ver Luxemburgo contra San Marino (por desgracia, ninguna de estas dos grandes selecciones está en el Mundial de Rusia 2018).

Pero un aficionado peruano encontró la forma de conseguir la entrada de un partido sin necesidad de ni un solo papelito verde. Se dio cuenta de que no podía conseguir una entrada normal pero vio un “vacío” que nadie estaba ocupando, un pase entre líneas que podía hacer que la jugada le saliese perfecta. Nadie estaba teniendo en cuenta las localidades para personas de movilidad reducida.

Así que, sin pensarlo dos veces, hizo su propia preparación particular para el mundial ya que, en caso de tener obesidad mórbida, podías tener acceso a unos asientos reservados para personas en esta situación.

En solo tres meses consiguió engordar 25 kilos (aunque él ya tenía unas buenas condiciones físicas para lograr algo así gracias una constitución formada a base de cerveza) y, de esa forma, consiguió esa entrada que tanto quería.




Él mismo explicó a varias agencias de noticias cuál fue su motivación para ganarle la partida a la salud.

“Las entradas se terminaron enseguida y yo no me podía quedar fuera del Mundial. Soy más fanático de la selección nacional de Perú que no de mi equipo, el Universitario. Fui a todos los partidos de las eliminatorias, incluso cuando solo éramos 20.000 aficionados frente a Ecuador, con lo cual ir a Rusia era algo realmente importante para mí y me había jurado a mi mismo que vería el Mundial”.

 

“Lo único que quedaba disponible, según la web de la FIFA, eran las entradas para personas discapacitadas. Entonces, me fije en los requisitos y eran los siguientes: ir en silla de ruedas, sufrir obesidad mórbida y 35 de índice de masa corporal. Yo la tenía a 30 y empecé a hacer números hasta llegar a la conclusión de que necesitaba subir unos 35 kilos.




Muchxs pensaréis que esto es una locura, que poner en riesgo tu salud para ver un partido de fútbol en directo no tiene sentido ninguno, pero la verdad es que, si lo de este peruano es locura, puede que sea contagiosa porque hay otras personas que han realizado auténticas calamidades para lograr un asiento en el estadio. Se sabe de gente que ha vendido todo tipo de propiedades personales para conseguir sentar el culo en Rusia.

Hay gente que ha considerado que lo que ha hecho este peruano es algo completamente inmoral, mientras que otras personas opinan que es mejor que vaya él que no otra persona con menos ganas de ver el fútbol.

En cualquier caso, lo que está claro es que ha quedado demostrado que el deporte no siempre es sano y que, de hecho,  hay ocasiones como esta en las que fomenta una vida más sedentaria y un cultura que se acerca más a la de los cierrabares que a la de los futbolistas.

A vosotrxs, ¿Qué os parece esta forma de lograr el asiento? ¿Creéis que es moralmente correcto ocupar el lugar de una persona que verdaderamente lo necesita? Explicádnoslo en los comentarios.




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