Hay historias que ponen los pelos de punta. Tan horribles que parecen sacadas de las películas más mórbidas de la historia del séptimo arte. Que este tipo de cosas puedan pasar en la vida real no hace más que demostrar que la realidad, en muchas ocasiones, supera, con creces, a la ficción.

Estamos rodeados de asesinos y depravados. Por mucho que queramos mirar para otro lado y hacer ver que vivimos en un mundo de rosas, lo cierto es que los peores monstruos pueden aguardar donde menos los esperamos.

La escalofriante historia de hoy empieza de la peor forma posible: con el asesinato de una joven a manos del que fuera su novio, Pablo Víctor Cuchan, quien la descuartizó y la quemó dentro de la casa de sus padres en el año 2004. Todo ocurrió en argentina y este fue un crimen que conmocionó no tan solo al país, sino al mundo entero.

Entre todas las investigaciones, pasaron más de dos años y, finalmente, Cuchan fue condenado a 18 años de prisión. La cosa es que, lastimosamente, no los cumplió todos y, en 2016, obtuvo la libertad vigilada, pudiéndose instalar en Monte Hermoso, una localidad próxima a Bahía Blanca en su Argentina natal.

En abril de 2016 el Tribunal en lo Criminal Nº1 de Bahía Blanca lo puso de patitas en la calle de acuerdo con la orden de la Cámara de apelaciones de la ciudad. La cuestión es que la condena, al no ser firme, se consideró que era factible la libertad provisional.

Esta libertad se llevó a cabo en base a dos argumentos fundamentales: ya había cumplido 11 años de condena y su comportamiento en la cárcel, por lo que determinaron los supervisores de la prisión, era ‘de 10’, es decir, excelente.

A principios del año pasado, unos meses después de obtener la libertad vigilada, el hombre se abrió una cuenta en Tinder buscando conocer a mujeres para empezar algún tipo de contacto.

Esto causó un gran escándalo y fueron muchísimas las personas que reclamaron a la aplicación que dejasen que este tipo de individuos se hiciesen perfiles en este tipo de redes sociales.

En ese momento desapareció de la red social pero, recientemente, ha vuelto a aparecer y, a lo largo de este año, se le ha podido ver con diferentes perfiles con diversos nombres cambiados, ocultando así su identidad.

Twitter no tardó en reaccionar a esto y pudieron leerse mensajes como este: «El femicida de Luciana Moretti, Pablo Víctor Cuchan, nuevamente en Tinder. Por favor compañeras, difundan. En 2004 la descuartizó y quemó su cuerpo en una parrilla».

¿Qué es lo peor de todo esto? ¿No tiene a caso derecho una persona que cumplido su condena, a rehacer su vida? La respuesta es complicado, pero, en caso de que sea afirmativa, aquí hay que aclarar una cosa: Cuchan ha vuelto a mostrar actitudes violentas.

El pasado mes de marzo, Cuchan volvió a ser acusado por perseguir, insultar, y cruzarle el auto en medio de la calle a una ex pareja en pleno centro de la ciudad donde ahora reside. El abogado de la familia Moretti ya ha presentado varios reclamos al Tribunal Criminal nº1, el mismo que lo puso en libertad, pidiendo que se vuelva a poner bajo custodia policial considerándolo ‘un peligro potencial’.

La verdad es que aquí nos encontramos ante un caso muy polémico que, por lo visto traerá más polémicas en los próximos días.

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Fuentes: La Vanguardia, ABC.