Cancelar una cita con tu pareja a último momento siempre es un deporte de riesgo, especialmente si no se debe a algo grave como el fallecimiento de un familiar o un cólico nefrítico.

La persona con la que estás debería respetar tus decisiones y tu forma de ser, pero también hay que hacer un esfuerzo por entender que, si te has comprometido a algo, debes cumplir tu palabra y que, en caso de no hacerlo, debes aceptar que la otra persona se enfade contigo.

Pero hay ciertas excepciones. Un Barça – Madrid; La final de Operación Triunfo; el avistamiento de un OVNI; El estreno del nuevo espectáculo de Leticia Sabater, etc. Ciertos momentos únicos que, por mucho compromiso que tengas con tu pareja, debes saltarte para poder decir que has disfrutado de la vida cuando llegue el momento de reposar bajo tierra.

El protagonista de la siguiente conversación tuvo, precisamente, este problema. El sábado se producía un acontecimiento que no podía perderse y se vio obligado a cancelar su cita con su novia. Pero lo más sorprendente fue la forma en la que ella reaccionó y que, seguramente, no es la más habitual, sobre todo cuando te han dejado plantado.

De entrada, el chico decidió ir la con la verdad por delante y, antes de nada, presentar la situación a su pareja para, a partir de ese momento, empezar a desarrollar su explicación/justificación.

Pese a eso, de primeras, cuando le explicó que el motivo por el cual no podía ir era importante, no especificó que era importante PARA ÉL.  Precisamente por eso, resulta menos sorprendente lo comprensiva que estuvo su pareja ante esta primera revelación.



Viendo que él no añadía más detalles, ella decidió preguntarle directamente. Tras eso, el chico pronuncia esa mágica pregunta que muchxs hemos hecho a nuestros padres antes de enseñarles las notas del curso: ¿Prometes no enojarte? ( o su otra variante «¿Prometes que no me vas a pegar?»).

Entonces optó por presentar aquello que le ocupaba el sábado como una especie de evento deportivo. Pero rápidamente detalló que se trataba del torneo de los doce universos, el clímax de esta primera saga de Dragon Ball Super.

Pero su pareja resultó comprender rápidamente la situación de su novio y, en vez de enfadarse, preguntó si se estaba vengando porque, en su momento, ella hizo algo parecido.

Sin embargo, él dijo que no se trataba de venganza, sino de pura pasión por esa serie y ver el final (sin ser spoileado) de un torneo que ha sido realmente épico. De hecho, esta nueva versión de Dragon Ball no ha sido especialmente buena, pero esta competición en que cada equipo competía por defender su universo ha sido muy espectacular.

Finalmente (y, sobre todo, debido a justificación de la genkidama), la novia perdonó al chico por dejarla plantada al ver lo importante que era para él. Y, la verdad, consideramos que esta es una actitud muy sana para la pareja ya que no se trata de que ninguno de los dos se prive de sus deseos para complacer al otro, sino más bien lo contrario. Encontrar ese equilibro es clave para tener una relación sincera y libre de tensiones inecesarias.

Además, cualquier persona que haya visto la serie sabe que, si nos vemos obligadxs a elegir entre nuestra pareja o Dragon Ball, nos tocará volvernos a instalar Tinder.

¿Habéis cancelado alguna vez un cita  por ver algo en televisión? o justo al contrario ¿Os han dejado tirados para ver, por ejemplo, el mundial de petanca? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook.

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