Hemos empezado infinitas veces los artículos hablando sobre que los tatuajes están de moda. Pero es que es así, con lo cual, a menudo salen informaciones o historias que os pueden resultar interesantes a todos aquellos que lleváis tatuajes, pero, en este caso, puede que también os resulte útil e informativo para los que tenéis intención de haceros uno o los que, simplemente, tenéis curiosidad por saber de qué forma afecta a nuestro cuerpo.

Primero decir que un tatuaje no es algo ni bueno ni malo, solo es una elección personal para gente atrevida. Pero eso, obviamente, afecta a tu cuerpo en cierta medida, así que, a continuación, os contaremos algunas curiosidades sobre qué supone la tinta para nuestro cuerpo y, sobre todo, para nuestra piel.

Se cree que el origen de los tatuajes se encuentra en Egipto, con los primeros pigmentos, hechos con una tintura natural que, de hecho, aún se usa hoy en día y que muchxs conoceréis, la henna.

Puede que os parezca de broma pero, pese a que una de las cosas que más suele preocupar a la gente sobre los tatuajes es el dolor que se sufre, cuando nacieron precisamente se usaban para aliviarlos.

Los egipcios creían que podía aliviar el dolor de cabeza, pero en realidad solo servía para despistar nuestro cerebro y centrarlo en un “sufrimiento” nuevo. Pero no solo eso, sino que, durante una sesión de tatuaje, nuestro cuerpo libera adrenalina para resistir el dolor, con lo cual, puede que inhiba ciertas molestias.



Por suerte, hoy en día el proceso es mucho menos doloroso que antaño y está muchísimo más profesionalizado. A continuación, os explicaremos algunos detalles levemente técnicos sobre lo que experimenta nuestro cuerpo al ser tatuado.

La piel se protege de la tinta

El tatuaje se crea cuando la tinta queda encapsulada cuando atraviesa la primera capa de nuestra piel como modo de defensa.

La aguja perfora a unas velocidades rapidísimas

Entre 3 mil y 50 mil veces por segundo es la velocidad a la que la aguja perfora la piel para hacer canales donde dejar la tinta llegando hasta la dermis.

La adrenalina y los analgésicos naturales.

Como hemos dicho, al perforar la piel se provoca un “trauma” que hace que el cuerpo libere descargas de adrenalina para protegerlo del dolor.

Aparte, también se liberan endorfinas que nuestro cerebro usa para combatir el estrés, la confusión y otros sentimientos parecidos. De hecho, esas endorfinas crean un cierto elemento placentero que es el que hace que muchas personas se vuelvan adictas a los tatuajes y a esa sensación.

Los colores

En función de nuestro color de piel es más recomendable que usemos unos colores u otros. Por ejemplo, si eres moreno o morena, se suele sugerir el uso de tonos grises o, simplemente, negros. Aunque si queremos algo de color se pueden usar tonalidades rojas, rosadas, turquesas y naranjas.

En cambio, las pieles blancas absorben y se ven favorecidas por colores morados, azules o pastel.

Tatuajes en las manos

Los tatuajes suelen necesitar un repaso de vez en cuando, pero en el caso de las manos esto es aún más extremo, sobre todo en los dedos y palmas, y principalmente se debe a que la piel de esas zonas se regenera con mucha frecuencia.

Donar sangre

Existe la creencia de que, si estás tatuado o tatuada, no puedes donar sangre. Pero eso no es exactamente cierto. Después de tatuarte no debes donar sangre durante siete meses, pero pasado ese período de tiempo puedes hacerlo sin problemas.

¿Conocíais todos estos detalles sobre los tatuajes? ¿Os atreveríais ahora a haceros uno? Ponédnoslo en los comentarios de Facebook.

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