Los que nacimos a finales de los ochenta o principios de los noventa, vivimos en una época en la que los ordenadores y los móviles empezaban a ser una parte importante de nuestras vidas, pero sin llegar a ocuparlas por completo. De hecho, muchxs teníamos una tarifa plana que nos permitía disfrutar de Internet a partir de las 6 de la tarde, momento en el que conectábamos ese router que tardaba cinco minutos a encenderse mientras hacía ruidos al más puro estilo R2D2.

Debido a eso, hay una serie de insights, un conjunto de pensamientos comunes y de vivencias compartidas que muchxs experimentamos antes de llegada de los memes. Así que que, si eres una persona de los noventa, estos 15 memes te resultarán especialmente nostálgicos y divertidos.

Mientras esperabas que se hiciesen las seis de la tarde o cuando los cortes de Internet eran demasiado exagerados recurríamos a cualquiera de estas opciones para amenizar la tarde.

Pocos Stories de Instagram son más interesantes que un buen bote de champú o un gel de ducha, excepto los de Cabronazi, obviamente.

Llevar pantalones de campaña es cuestión de gusto y de época, pero la verdad es que nunca fueron la mejor opción para los días lluviosos.



Montarte tu propia versión del Caribe Mix era algo muy típico. Por algún motivo, nos parecía buena idea poner los títulos de las canciones encima del CD, pese a que luego no los podíamos leer porque poníamos el disco dentro del reproductor.

Estos eran los problemas del primer mundo de la vieja escuela. En su momento el discman nos parecía el futuro de la música e incluso se hacían mochilas con un espacio específico para ello.

Si el Dalai Lama llega a pisar una de estas se hubiese cagado en todos los monjes y en el karma.

Esto era el WhatsApp de antaño, sobre todo en el instituto. Había que ir con cuidado porque, si lo interceptaba el profesor, se marcaba un Snowden (el de Wikileaks) y comunicaba esa información a toda la clase.

Hoy en día estamos muy acostumbrados a ver la foto que hemos hecho al instante y decidir si es necesario tomar otra. Pero antes había que jugársela y tener confianza porque, hasta que no habíamos revelado el carrete, no descubríamos que debíamos intentar no poner el dedo en medio del objetivo.

Esto es lo que, durante mucho tiempo, causó una perturbación en la fuerza. Esta es la verdadera cara del lado oscuro.

Lo único bueno de los iPhone es que, por lo menos, no se los pueden meter por la nariz y terminar como Homer Simpson.

En esa época el rubio quemado estaba demasiado de moda y la estética de los Back Street Boys y la estética californiana hicieron mucho daño.

“A veces llega un momento en que te haces viejo de repente, sin arrugas en la frente pero con ganas de morir”.  Esta canción de Celtas Cortos (un grupo que recordaréis la gente de los noventa) representa perfectamente lo que sentimos cuando escuchamos ese comentario.

Se necesitaba un mínimo de tres alumnos y dos profesores para mover semejante dispositivo y poder ver Yo soy Sam en clase de alternativa a la religión.

Puede que sea una cuestión de perspectiva, pero tenemos la sensación de que los niños de hoy en día (o los padres y madres) entienden mucho más de moda ahora que hace unos 30 años.

Es comprensible que los jóvenes se pasen el día con el móvil con la de aplicaciones y funciones que hay, lo que resulta realmente sorprendente es que nos pudiésemos pasar el día entero jugando al snake.

¿Recordáis todos estos elementos tan nostálgicos? ¿Con cuál os habéis sentido más identificados? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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