Qué bonito es el amor cuando llega. Se asoma, te atrapa y vuela. Así empieza esta canción de la Pegatina que nos parece idónea para empezar a hablar de los amores fugaces en un trayecto en avión o cualquier otro tipo de transporte.

Y es que enamorarse en un medio de transporte es algo bastante más frecuente de lo que parece, de hecho, si le echásemos un par de ovarios o de cojones, se ligaría mucho más en el metro que en Tinder.

 

Porque una no puede decidir cuándo y de quien se enamora, puede que lo hagamos de nuestro mejor amigo (sabemos que todos los que estáis en la friendzone estáis cruzando los dedos) o puede que nos enamoremos de alguien que, simplemente, nos hemos cruzado por la calle. Sobre todo en este último caso, a veces no somos capaces de reaccionar y decirle algo a esa persona por temor o vergüenza y luego, cuando llegamos a casa, nos lamentamos por lo “estúpidas” que somos.

Más o menos eso fue lo que le ocurrió a Laura Pérez que, cuando iba de Madrid a Gran Canaria, conoció a un chico que, según ella, era encantador, pero, con las prisas, se olvidó de pedirle o darle el número para poder hacer que ese amor diese sus frutos.

La joven se levantó con pena a la mañana siguiente, sabiendo que ese podría haber sido el inicio de un bonito romance, de hecho, ese chico encantador podría haber sido su “media naranja” (si es que existe algo así). Pero los lamentos duraron poco y, rápidamente, decidió encontrar al pasajero que le había robado el corazón.



¿Cómo lo hizo? Pues a través de la principal herramienta que gestiona la gente joven a día de hoy, las redes sociales.

Laura escribió un mensaje en Twitter (@Lauritti) en el que etiquetó a la compañía aérea y donde explicó lo que le había sucedido. Y tanto otros usuarios como la propia aerolínea se han volcado con  Laura y Cupido para encontrar a ese amo perdido, de hecho, Norwegian publicó la información en su cuenta principal oficial en español.

 “Si eres el chico que ocupaba el asiento 8A en nuestro vuelo de Madrid a Gran Canaria del pasado jueves 31 de mayo, la pasajera del 8B tiene un mensaje para ti. Y si no lo eres, pásalo”.

Pero Laura no se está limitando únicamente a esperar que su príncipe azul reciba el mensaje, sino que, durante el proceso, está leyendo miles de mensajes e historias de usuarios que le cuentan su propia experiencia. Desde chicos que se quejan de que, cuando alguna vez han hecho lo mismo,  se les tacha de acosador, a otras personas que han vivido cosas parecidas (algunas con final feliz y otras no tanto).

Hace poco, a Laura casi le peta la patata cuando un pasajero situado en el asiento 8ª se puso en contacto con ella  para comprobar si él era la persona que ella buscaba, pero, por desgracia, el vuelo de este chico iba a la inversa, de Las Palmas a Madrid.

De momento, el amor perdido de esta joven sigue sin mostrar señales de vida, así que Laura deberá seguir esperando o tendrá que ir cogiendo vuelos hasta que coincida de nuevo con él. En cualquier caso, le deseamos toda la suerte del mundo y esperamos que vosotrxs, cabronazis, lo compartáis y ayudéis a esta joven a encontrar a su querido compañero de vuelo.

¿Habéis vivido nunca una historia de “amor” parecida? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook.

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