¿Cuál es la base principal sobre la cual se está construyendo la sociedad milenial? ¿Qué es aquello que atrae a los jóvenes como la miel a las abejas? Puede que, sobre todo en primavera, podamos pensar que la respuesta a eso es el amor. Pero solo hay una única opción, un único camino a la verdad.

Lo más importante del mundo para las nuevas generaciones es el WiFi.

¿Qué otra cosa podría ser? La red inalámbrica es un dios que todo lo puede pero que, por desgracia, no es omnipresente porque, si tenéis una casa espaciosa, es posible que haya sitios donde no llegue.

Es posible que, para solucionarlo, lo hayáis probado todo: desde comprar un dispositivo a ir moviendo el router por la casa hasta encontrar el sitio correcto. Pero existen soluciones caseras que pueden resultarte más económicas y efectivas que cualquier visita a un centro comercial.

En un alarde de inventiva que ni siquiera el propio MacGyver podría emular, hay una forma de ampliar la señal del WiFi solo con una lata de cerveza, en realidad cualquier lata nos vale, pero hay que tener claras las prioridades.

De todas las cosas que se pueden solucionar mediante la cerveza, seguramente esta sea la menos perjudicial para tu salud y la que menos latas requiere. A no ser que no os salga bien la “manualidad” ya que en ese caso deberéis ir bebiendo hasta obtener el resultado deseado, haciendo que la tarea sea cada vez más difícil y puedas entrar en un bucle infinito, pero entonces suponemos que llegaras a un punto en que te dará igual el Internet.

Obviamente, con esto no podrás ampliar la del vecino para que le robes el WiFi vilmente, pero te servirá a nivel particular para no agonizar con el Internet de casa y poder bajarte las películas desde tu habitación y no tener que ir al lavabo a descargarte la última de Van Damme.





Una vez tengamos la cerveza vacía solo tenemos que recortar la base de esta con un cutter. Es muy importante ir con cuidado porque, como su nombre inglés indica, esta es una herramienta que corta y, además, debemos intentar no deformar la lata durante al proceso para asegurar el buen funcionamiento del gadget.

Después tenemos que hacer un procedimiento muy parecido con la parte de arriba para crear una especie de tubo. Primero quitamos la anilla de la lata y eliminamos la parte superior pero dejamos una pequeña sección sin recortar, como si fuese una tapa. De esa forma tenemos una lata con la zona inferior abierta y la superior unido por un par de centímetros al tronco.

Entonces, nos queda cortar la lata de forma transversal y nos quedará algo parecido a esas placas plateadas que la gente usa en la playa para pillar todo el moreno que puedan (cuanto más anaranjado, mejor).  Ahora, ya solo tenemos que poner un poco de blu-tack o algo para pegar esta placa rodeando la antena del router.

Muchxs pensaréis que esto no sirve para nada más que para parecer que quieres volver a tu planeta, pero en realidad funciona porque las propiedades reflectoras del aluminio influyen en la manera en la que se dispersa la señal del router, de esa forma se consigue duplicar la señal con excelentes resultados.

Las antenas, por cuestiones lógicas, envían señales en todas direcciones, en 360 grados, pero con esta placa de aluminio podemos hacer que la señal del WiFi dirija su potencia hacia una dirección concreta. Os animamos a que lo probéis y comprobéis lo efectivo que resulta.





A continuación, os dejamos el vídeo de kipkay donde también explica como hacerlo.

¿Lo habéis probado o lo probaréis? ¿Os ha parecido útil? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook.

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