Las fuerzas del orden, como su nombre bien indica, son las que se encargan de hacer que la sociedad funcione finísima como un reloj suizo. Ellas y ellos son los encargados de hacer que todos los engranajes estén perfectamente engrasados y que podamos salir a las calles con la seguridad de que un rondador nocturno, un guardián silencioso, un caballero oscuro, estará vigilándonos desde las sombras.

La policía está para cuidarnos pero, por lo que veremos hoy, también está para enseñarnos valiosas lecciones vitales. En la vida no todo es fácil y no debemos partir de la premisa de que ya lo sabemos todo. Seamos humildes o, como veremos hoy, nos llevaremos algún que otro buen sopapo.

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El protagonista de hoy es un policía que decidió enfundarse dos buenos guantes de boxeo para hacer frente a un adolescente que lo retó, en plena calle, a un combate de boxeo a vida o muerte… vale, hemos exagerado. Pero el combate iba a ser intenso. Eso seguro.

Todo ocurrió en un caluroso y soleado parking de un barrio inespecífico en los Estados Unidos. El joven pandillero pensaba que, sin demasiada dificultad, podría hacer frente a las posibles embestidas del agente, mayor que él y en menos forma (o eso pensaba él).

Hay que recordar que los norteamericanos son unos grandes aficionados al boxeo y, no solo porque lo siguen de forma masiva a través de la televisión, sino también porque lo practican y, quien más quien menos, sabe plantarse en un ring y soltar un par de ‘guantazos’.

Por ello, no es raro que, desde un delincuente de un barrio muy pobre, hasta un policía, domine este noble arte de combate. Muchos conflictos se resuelven así en las calles y, de hecho, muchos jóvenes problemáticos encuentran una salida a sus problemas en este deporte.

Dado que muchos adolescentes no tienen ingresos como para pagarse un gimnasio, el asfalto se convierte en su gimnasio improvisado y ello genera situaciones de los más inverosímiles como la que tenemos el placer de disfrutar hoy.

Aquí os dejamos el vídeo con lo ocurrido:

Como veis, los policías americanos están preparados para afrontar cualquier tipo de adversidad y su índice de éxito es bastante, pero que bastante alto. Ahora dejando de lado la broma, claramente la pelea era amistosa y, tanto el chico como el policía, lo que buscaban era pasar un buen rato y liberar un poco de tensión.

El combate es bastante entretenido y hay que reconocer que, aunque el chico, en un principio, da la talla, el policía está muy por encima en lo que a técnica se refiere. Es la prueba perfecta de que nada se consigue con fuerza si no se sustenta en una buena técnica.

Poco a poco, el joven pandillero se va dando cuenta de que no tiene nada que hacer y, a pesar de que no quiere rendirse, la cosa es inevitable: el policía es el claro ganador y el chico debe retirarse ‘con el rabo entre las piernas’.

La cosa acaba con todo el mundo abrazándose y celebrando lo que es un encuentro muy emocionante, que ha supuesto una lección para el joven pandillero, pero también una forma de humanizar a la policía que, en realidad, son personas como nosotrxs.

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido este combate? ¿Cómo veis que un policía acepte este tipo de ‘cosas’ y deje de lado, de forma momentánea, sus funciones para distraerse un poco? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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Fuentes: Esgentside, MSN.