Hace apenas un mes ‘celebrábamos’, como cada año, nuestro paso por Eurovisión. Este año, por lo que hemos podido comprobar, hemos vuelto a fallar en nuestro intento por dar con la clave para ganar el famoso (y preciado) concurso. Amaia y Alfred estuvieron muy bien, la verdad sea dicha, pero no fue suficiente para superar la penúltima posición en la que quedamos.

El año pasado tampoco fue demasiado destacable y el ya famoso ‘gallo de Eurovisión’ nos acompañará a lo largo de unos cuantos años (o décadas, por qué no decirlo). Pero hoy no venimos a mirarnos nuestro ombligo. Hoy queremos recordar a la que fue una de las ganadoras más ‘curiosas’ de la historia del programa

Conchita Wurst arrasó en la edición del año 2014 y le llevó a su país natal, Austria, una victoria que no obtenía desde 1966… por lo que ya había llovido bastante desde la última vez que la tierra de Arnold Schwarzenegger había saboreado la victoria.

Conchita es el nombre del personaje creado por Thomas Neuwirth y que consisten en lo que él mismo ha catalogado como ‘una mujer barbuda nacida en Colombia y criada en Alemania’.

Con esta caracterización, Cochita pretendía venir a representar «una declaración de la tolerancia y la aceptación, ya que no se trata de apariencias; es sobre el ser humano». Un personaje que iba más allá de lo estético y que pretendía transmitir un mensaje.

Pero es que ahora, cuatro años después de ‘llenarse de gloria’ en Copenhague, Conchita ha decidido dar uno de los cambios más importantes de su vida. Su icónica imagen con una larga cabellera negra y una barba oscura y densa han pasado a formar parte de la historia de la cultura popular reciente.

Ahora, toda esa oscuridad, ha dado paso a la luz más sublime: al platino. Así es que Conchita, en un alarde de innovación, se ha teñido el pelo y la barba de rubio platino. También se ha cambiado el peinado, haciéndose un potente flequillo y, la verdad, cuesta mucho reconocerla con esta nueva imagen.





Las primeras imágenes de este brutal cambio las hemos podido ver en Viena, más concretamente en la alfombra roja del Life Ball 2018 celebrado este pasado fin de semana.

Esta se trata de una gala para la recaudación de fondos para la lucha contra el SIDA y, teniendo en cuenta que Conchita es una gran luchadora a favor de los derechos LGTBI, su presencia era casi obligatoria.

Como cada año, esta gala tiene una temática diferente. Este año tocó la película ‘Sonrisas y lágrimas’ (el mítico musical de Hollywood de 1965). Esta cinta, como ya veréis, tiene bastante relación con la cantante austríaca.

La película transcurre en Austria, justo unos meses antes de que el país fuese anexionado forzosamente a la Alemania de Hitler. La familia Von Trapp es la protagonista y tiene que hacer frente a una serie de inclemencias que no os desvelaremos porque somos buenxs y no nos gustan los spoilers.





Así pues, Conchita fue la encargada de dar vida a María, la protagonista de la película (el papel le venía como anillo al dedo). De ahí que tuviese que teñirse de esa forma tan llamativa.

Además, compaginó las labore interpretativas con su papel como presentadora de la gala, por lo que el trabajo era doble.

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido este gran cambio? ¿Mejor o peor con este color tan ‘reluciente’? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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Fuentes: 20 minutos, AS.