A menudo, cuando hablamos de cine con los amigos y amigas, citamos a un actor o actriz y nadie sabe de quien estamos hablando. Pero a la mínima que pronunciamos ese papel y esa película clave, todo el mundo sabe quién es. Algo así pasa con la carrera de la actriz que nos dejó hace unos ocho años, Gloria Stuart.

Gloria fue una actriz estadounidense que destacó por sus trabajos como joven estrella, pero todo el reconocimiento internacional lo obtuvo gracias a hacer de Rose DeWitt Bukater en la película Titanic de 1997, es decir, hacia de la Rose vieja, la que estaba como una pasa por el paso del tiempo (y no por haber pasado mucho tiempo debajo del agua ya que todos sabemos que la tía no quiso compartir el madero).

La joven actriz nació en 1910 California, concretamente en Santa Mónica. Empezó actuando en grupos de teatro de su universidad y algunas producciones de tipo amateur. Pero en 1932 firmó un contrato con los Estudios Universal para realizar varias películas.

Desde joven destacó por su belleza y se convirtió en una de las favoritas del director James Whale, lo cual le brindó apariciones en películas como ‘El caserón de las sombras’ de 1932, Un beso ante el espejo de 1933 y El hombre invisible de ese mismo año.

Poco después, se cambió de bando y comenzó a trabajar para la 20th Century Fox. Y a finales de los años 30 ya había protagonizado más de 40 títulos, sin llegar a convertirse en ícono de Hollywood, consiguió papeles en películas importantes compartiendo escenas y rodajes con grandes actores y actrices de la época: Lionel Barrymore, Kay Francis, Claude Rains, Raymond Massey, Paul Lukas, John Boles, John Beal o Shirley Temple son algunos de los nombres y caras más conocidas con las que trabajó.

Después de un período de tiempo en que sus papeles como actriz empezaban a ser algo intermitentes, decidió retirarse de la interpretación en 1946 para dedicarse completamente a su gran pasión: la pintura.

En este campo también tuvo bastante éxito y muchas de sus obras fueron exhibidas en exposiciones y galerías de arte tanto estadounidenses y europeas, con lo cual abandonó por completo el mundo actoral durante un largo período de tiempo.




Pese a eso volvió a trabajar como actriz unos treinta años después, en 1975. Durante esos años fue interpretando algunos papeles puntuales al mismo tiempo que luchaba contra un cáncer de pecho al que, finalmente, terminó venciendo.

Tras una carrera y una vida tan plena y variada como la que experimentó, no esperaba que, en 1997, se fuera a convertir en un icono del cine internacional interpretando a la anciana Rose en la oscarizada película de James Cameron en la que actuaba como narradora y conectaba el principio y el final de la película.

Y mucho menos pensaba que eso le iba a suponer una nominación al Oscar como mejor actriz de reparto cuando Gloria tenía ya 87 años, de hecho, también estuvo nominada al Globo de Oro y se llevó el premio que otorga el sindicato de actores.




Gloria Stuart falleció el 26 de septiembre de 2010 en su casa particular en Los Angeles, cinco años después de que le diagnosticaran un cáncer de pulmón, curiosamente, murió a los 100 años, la misma edad que tenía su versión del personaje de Rose en Titanic.

Esperamos recordarla durante mucho tiempo tal y como Rose recordó a Jack (pese a dejarle morir en una balsa).

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Fuentes: Imdb, independent