El mundo es un lugar peligroso y la muerte acecha en cada esquina, a veces en forma de enfermedad, a veces con violencia y, en ocasiones, puede llegar con una simple caída tonta. Eso es especialmente cierto para los más pequeños, como en todas las especies, cachorros tienen números para que, cualquier tontería, les suponga un viaje de ida (pero no de vuelta) al cementerio.

Por ejemplo, a continuación veremos ciertos datos sobre un alimento que, pese a su apariencia inofensiva, puede causar la muerte a muchos infantes. Efectivamente, como muchos habréis podido deducir, estamos hablando de las salchichas.

Puede que muchxs penséis que esto se trata de una campaña para acabar con el falocentrismo y eliminar todo alimento de forma sugerente, pero la asfixia por perrito (nos referimos al hot dog, no a la postura) es más común de lo que uno podría pensar.

Los perritos calientes pueden ser realmente peligrosos para los niños, especialmente para los que tienen tres años o menos. Además, aunque en Europa no se consumen tantas, en Estados Unidos las salchichas prácticamente forman parte de su Constitución y, sin duda, son un pilar fundamental de su dieta, con lo cual se han dado bastantes casos en los que infantes han muerto o han estado a punto de morir por culpa de este producto cárnico.

Pero, ¿cómo puede asfixiar una salchicha a un infante?

Obviamente, no lo mata cogiéndolo por el cuello y apretando hasta dejarlo sin aire, básicamente, porque un embutido no tiene ni brazos ni manos pero, sobre todo, no tiene ansia de matar.

Los culpables son los padres y las personas que cortamos su comida, ya que tendimos a realizar cortes a lo ancho, es decir, partimos la salchicha en distintos cilindros y, es precisamente ahí, cuando estamos preparando un arma casera que puede dejar a nuestro hijo tan azul como un pitufo.





Para hacerlo como es debido, deberíamos cortar el perrito de forma longitudinal, igual que cortaríamos el pan para hacer un bocata.  De esa forma, si el pequeño no mastica bien la comida, no corremos el riesgo de crear un tapón, algo que se produce debido a que las salchichas suelen tener un diámetro similar al de la tráquea de un niño.

Puede que el tono humorístico con el que os lo hemos contado haya hecho que muchxs no os estéis tomando esto en serio. Pero la realidad es que, si sufres este tipo de ahogamiento, las probabilidades de sobrevivir son mínimas ya que, como el niño o la niña intenta respirar, se produce un efecto ventosa que hace que sacar el trozo de salchicha sea extremadamente difícil.

Por eso, en caso de que se produzca un incidente como este, debe aplicarse la maniobra de Heimlich que, en los niños de dos años o menos, debe hacerse tendiendo al pequeño bocaarriba, encima de una superficie rígida, apoyando las manos una encima de la otra, entre el esternón y el ombligo y empujando varias veces en dirección al tórax.

A continuación, os daremos unos consejos para evitar el atragantamiento infantil a nivel más genérico y de forma independiente al tipo de alimento.

  • No debemos cortar los alimentos en rodajas cilíndricas, precisamente por todos los motivos anteriormente citados.
  • Darles alimentos fáciles de masticar

  • No darles frutos secos hasta los 4 años
  • No tomar palomitas de maíz (en general, las palomitas son Satanás para la boca)
  • No darles caramelos duros.

Pero, sin duda, lo más importante es estar a su lado mientras comen y estar atentos a las piezas que engullen. Ser cauteloso y cuidadoso siempre suele ser la mejor prevención.

¿Os habéis atragantado nunca con comida? ¿Con qué? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook.

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Fuentes:  bebesymas, ellahoy

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