El movimiento feminista cada vez tiene más presencia pero parece que, por mucho que las redes sociales realicen ciertos “cánticos”, hay muchos prejuicios y connotaciones que siguen presentes en nuestro imaginario colectivo y que no nos benefician en nada.

  

Muchos de estos temas más superficiales no suelen tratarse tan frecuentemente como cuestiones que, en un principio, parecen más esenciales. Pero el lenguaje y los prejuicios son la cara de estos problemas sociales que, por suerte, últimamente la sociedad está haciendo más tangible.

Y si es más presente es gracias, en parte, a las redes sociales y a las denuncias particulares que han puesto la problemática encima de la mesa.

Por ejemplo, el otro día la tuitera @Pilkunnussita inició un hilo en Twitter en el que contaba una experiencia que ha vivido durante los últimos dos años y que hace evidente como tratamos las cuestiones de género, al menos, en nuestro país.

La tuitera relata cómo, cuando se rapó el pelo, la gente a su alrededor empezó a comportarse de forma muy distinta respecto a ella. El verla con la cabeza rapada supuso mucho más que un simple impacto inicial para las personas que la rodean y, directamente, afectó al trato que tenían con ella.

Pocos hombres la silbaban por la calle o le echaban piropos, cuando antes era el pan de cada día. Si alguien le decía alguna cosa o interactuaba con ella era solo para preguntarle si tenía cáncer o alguna barbaridad por el estilo.



Puede que algunos penséis que eso se trata de algo puntual y que el hecho de que no te guste el peinado de alguien no significa, necesariamente, que lo estés discriminando. Y es verdad, puede que, simplemente, los hombres que viven en su calle no se sintiesen tan atraídos por una mujer con el pelo corto y que, por ese motivo, ya no le decían nada.

Pero si os decimos que en su trabajo la amenazaron con suspenderla de empleo y sueldo debido a que asociaron su corte de pelo con una ideología, la cosa cambia.

«Me rapé el pelo para dar un mensaje, para que gane Podemos las Generales, para extender el veganismo y acabar con el machismo. No porque me salga del toto, sea cómodo y no me apetezca gastarme dinero en champú».

A la tuitera le pareció especialmente curioso que todo el mundo sintiese la libertad de hacer una valoración estética o ideológica de su pelo cuando ella nunca les pedía su opinión. Pero las personas con las que interactuaba no se cortaban (un pelo) a la hora de criticar su apariencia y dejarle claro que estaba mucho mejor antes, cuando llevaba un peinado de chica “normal”.

Un tipo de corte muy típico y habitual entre los hombres es calificado de lamentable si lo llevan las mujeres, cuando, por ejemplo, muchos hombres llevan el pelo largo y coleta sin escuchar ni la mitad de comentarios negativos.

Muchos podréis pensar que esto solo son tonterías que no tienen nada que ver con la desigualdad de género, pero la realidad es que estos micromachismos son aquello que hace que la mujer se sienta discriminada a diario por cualquier decisión que toma. Aunque sea algo tan poco importante como un peinado.

¿Qué opináis sobre las chicas con el pelo corto? ¿Conocéis a muchas? ¿Creéis que son justos esos prejuicios por llevar un peinado u otro? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook.

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Fuentes: as, lavanguardia