A veces hay espectáculos que, de un modo u otro, nos hacen sufrir especialmente. Como cuando vemos un domador de leones, alguien haciendo salto de esquí o cuando escuchamos hablar a Mariano Rajoy (alias M.J). Eventos que hacen que nos quedemos estrábicos perdidos mirando la horripilante escena con un ojo y cerrando el otro como buenamente podemos.

Esto es especialmente cierto en los shows de magia. Muchos consisten simplemente en identificar una carta, algunos juegan con el ilusionismo y otros tontean con el mentalismo. Pero hay un género en concreto que produce una media de infartos mucho mayor que el resto, estamos hablando del escapismo, una práctica dentro del mundo de la magia que consiste en, como su nombre indica, salir indemne de situaciones «imposibles».

Este tipo de espectáculo nada tiene que ver con un inofensivo escape room. Y sino, que se lo digan a Houdini, el escapista que puso su vida en riesgo en múltiples ocasiones para aterrar y sorprender a su público a partes iguales.

Era cuestión de tiempo que, con el auge actual de los programas de talentos como Got Talent o Tú sí que vales, aparecieran artistas capaces de tales cosas dispuestos a mostrar sus capacidades y aptitudes en televisión.

Pero, obviamente, siempre existe el peligro de que algo no vaya bien y, mientras que un cantante solo tiene el riesgo de que salga un gallo, en los casos de los que estamos hablando puede llegar a suponer la muerte del mago.

Algo así estuvo a punto de sucederle a Matt Johnson, un concursante del programa «Britain’s Got Talent» que estuvo a nada y menos de ahogarse durante la que CASI resulta ser su última actuación. De hecho, el equipo de paramédicos estaba listo para entrar a salvarle la vida y aplicarle los primeros auxilios debido a un accidente que se produjo durante la performance.

¿En qué consistía el truco? El mago debía escapar de un amasijo de candados y cadenas que lo mantenían encerrado dentro de un chaleco metálico que cubría toda la parte superior de su cuerpo y, por si eso fuera poco, también llevaba unas esposas en las manos (con esposas no nos referimos a dos pequeñas mujeres casadas). Todo esto mientras llevaba una caja de cristal llena de agua que aprisionaba su cabeza y, por lo tanto, le impedía respirar.

Cuando llevaba ya dos minutos aguantando la respiración, se produjo el momento de tensión máxima. Johnson no lograba coger la llave que le faltaba y se estaba asfixiando así que se vio obligado a pedir ayuda para que se la acercaran.

Por suerte, un miembro del staff pudo echarle una mano y el mago pudo terminar la actuación de forma satisfactoria y, lo que es más importante, sano y salvo. De hecho, puso  a todo el público del plató en pie y haciendo que lo aplaudiesen como si no hubiese mañana (para Matt Johnson estuvo a punto de haberlo).

Puede que el aplauso se debiese a una sensación general de alivio que tanto asistentes como jurado usaron para descargar su adrenalina ya que, por lo menos en redes sociales, el truco no gustó demasiado debido a lo impactante que resultó.

Twitter se llenó de comentarios que calificaban el show como un espectáculo de mal gusto digno de verse en una de las pelis de Saw, pero hay que entender que, sin ese riesgo, el truco perdería gran parte del sentido y la espectacularidad.

A continuación, os dejamos el vídeo que muestra el truco al completo:

¿A vosotrxs os parece horripilante? ¿Disfrutáis de este tipo de trucos de magia? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook.

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Fuentes: metro, 20minutos