Últimamente, el debate sobre cómo tratamos a los más pequeños (y pequeñas) en función de su género es uno de los más relevantes en todas las discusiones pedagógicas, tanto las que afectan a los padres y madres como las que tiene que ver con el colegio.

Nikki y Louise Draven son unas madres que han tomado un camino un poco diferente al habitual a la hora de educar su hijo que, de por sí, ya tiene un nombre poco convencional como es Star Cloud (algo así como nube de estrella). En vez de optar por una educación tradicional en la que se fomentan unos valores u otros en función del género del niño, han optado por tratarlo como “una persona” y procuran que no piense demasiado en si es un niño o una niña (aunque “biológicamente” tiene pene).

Precisamente, una de sus madres, Louise, es su padre biológico, pero actualmente está realizando una transición mediante un tratamiento hormonal para convertirse en una mujer.

Louise se ha sentido como una niña desde los ocho años y empezó a vivir como una mujer un año antes de que Star naciese. En cambio, su pareja, Nikki, se solía identificar a sí misma como una mujer lesbiana y conoció a Louise en un evento de la comunidad LGBT británica. Pero hoy en día Nikki se viste de mujer y de hombre de forma indistinta y, precisamente, esa libertad es lo que quieren para Star Cloud.

Para fomentar eso tienen diferentes recursos para infundir esos valores a su pequeño al mismo tiempo que hacen que “encaje en la sociedad”. Por ejemplo, cuando empiece el colegio en septiembre, tienen intención de que vista el uniforme oficial de niño, pero lo vestirá con unos calcetines y un chaleco de color rosa.

“No queremos que nuestro hijo se sienta condicionado, solo queremos ser una familia normal con la libertad de ser quienes queramos ser”.

“Nunca le decimos a Star que es un chico, sino que es aquello que quiera ser. No compramos ropa que ‘representa’ a un género especifico y le dejamos escoger siempre como vestirse y resulta que el rosa es uno de sus colores favoritos”.




Las madres de Star se casaron en 2012 y muchos la consideran la primera familia “gender fluid” (de género fluido) de, por lo menos, el Reino Unido. Y ya han tenido varios incidentes en que se las ha cuestionado tanto a ellos como al niño, por su forma de criarlo. Por ejemplo, otros niños de la guardería le dijeron al pequeño que no podía jugar con muñecas, ya que decían que estas eran para niñas.

“Lo único que hacemos nosotras es darle otra versión diferente. En este caso le dijimos que todo el mundo puede jugar con muñecas y que podría ser un buen aprendizaje por si algún día se convertía en padre o en madre”.

Según ellas, no pretenden adoctrinarlo de ninguna forma, simplemente darle esa confianza y amor que ninguna de ellas tuvo por parte de sus padres.




“Le gustan los leggins y, debido a su nombre, adora la ropa con patrones estrellados. También le encantan las barbies, disfrazarse y las hadas, todo eso si dejar de disfrutar de otros juguetes considerados para niños como, por ejemplo, los coches. Solemos usar el masculino cuando habla con él o de él, pero más allá de eso, intentamos que su género no afecte a su día a día”.

Falta por ver cómo crece Star Cloud, pero, si tiene algún problema, dudamos que tenga que ver con su género, de hecho, seguramente termine teniendo una vida más libre que la de muchos niños y niñas que, en breves, compartirán clase con él.

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Fuentes: express, metro