Aunque muchos de nosotros no lo seamos, la mayoría hemos visto películas Disney donde el protagonista empieza solo y abandonado como en Bambi o El libro de la selva. Pero, por suerte, muchos encuentran un nuevo hogar donde empezar una nueva vida y ser felices. A menudo, si hay dos hermanos, intentan ponerlos juntos, pero hay veces que la familia queda separada en distintos lugares y es muy posible que no se reencuentren nunca.

Cuando adoptaron a Christina Housel, ella no sabía nada de sus padres biológicos o de su familia original, rápidamente la ubicaron en una casa donde la quisieron y se convirtió en una más, así que nunca sintió la necesidad de descubrir sus orígenes.

Pero eso cambió en el momento en que tuvo a sus hijos y su propia familia. Fue entonces cuando decidió que había llegado el momento de encontrarlos. Muchas veces, esta es una ardua tarea de investigación que no siempre es recompensada, pero en su caso, tras un poco de esfuerzo, logró encontrar a un hermano, Lyle James Berryman.

En primera instancia, él no quería conocerla. Puede que, al no haberla conocido nunca, no se quisiese arriesgar, pero Lyle tenía un secreto que debía compartir con su hermana y, finalmente, le envió un mensaje diciendo que accedía a quedar con ella.

Christina viajó desde Washington a Arizona para conocer a su nuevo hermano con el corazón lleno de emoción y nervios. Cuando se vieron, se sorprendieron de lo mucho que se parecían y, al cabo de nada, estaban discutiendo y compartiendo momentos de su infancia. Y en esa conversación fue cuando Lyle le reveló el secreto que su familia guardaba.

Cuando era pequeño, Lyle vivió con su madre que, antes de morir, le explicó que tenía dos hermanas gemelas, aparte de Christina.

Entonces, pese a que no tenían más información que esa, decidieron, entre los dos, intentar encontrarlas. Y, obviamente, lo primero que hicieron fue subir una publicación en Facebook con una foto de ambos para poder localizarlas a través de las redes sociales.



Pero la casualidad hizo que las gemelas Lauren y Ashley Rutherford vieran la publicación y pensasen que sus caras eran bastante parecidas a las de los hermanos de la foto. Así que decidieron ponerse en contacto con Lyles y Christina para quedar un día.

Una vez estuvieron juntos, confirmaron que, efectivamente, eran familia. Christina pudo, finalmente, ver una foto de su madre y, antes de que terminase esta bonita reunión, todas estaban llorando.

Incluso treinta años más tarde, estas hermanas fueron capaces de encontrarse y crear un nuevo vínculo. Es verdad que no han podido disfrutar de muchos momentos juntos en el pasado, pero ahora pueden mirar al futuro con una sonrisa en la cara gracias a su nueva y recuperada familia.

La conexión y vínculo entre hermanos es muy poderosa, puede durar a lo largo de los años y resistir frente a un montón de adversidades, siempre están ahí cuando los necesitas. Aunque no hayas tenido una relación con ellos como la que tienes con tus amigos, el amor que os une es muy peculiar y demuestra lo importante que es la familia.

Gracias a eso, a día de hoy, Christina habrá conseguido que las siguientes Navidades en su casa sean aún más animadas gracias a que sus hijos tendrán dos tías y un tío más. Y eso no puede ser malo.

¿Habéis conocido a algún miembro nuevo de vuestra familia últimamente? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook.

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