Pesadilla en la cocina es uno de esos programas que nos gustan a todxs. Incluso aquellos que presumen de ver solo cine independiente y documentales checoeslovacos, se quedan pasmados frente al televisor cuando ven un capítulo de este programa, especialmente si pillan un momento en que hay bronca.

El formato de La Sexta ya lleva muchos episodios a sus espaldas, algunos de ellos realmente duros y tensos. Pero, sin duda, en Casa Pili es donde se han vivido toda clase de momentos que inspiran muchos sentimientos distintos, desde el asco a la preocupación.

Obviamente, no podían faltar los enfrentamientos con los clientes, las discusiones del personal y la cocina sucia. Pero si Casa Pili destacó fue por ciertos detalles que supusieron un valor añadido para el capítulo.

Uno de ellos fue especialmente desagradable y se produjo cuando la cocinera, Pili, terminó vomitando tras probar su propia comida. Algo que seguramente pasaría más a menudo si, otros cocineros que han salido en Pesadilla en la cocina, tuvieran los bemoles de comerse algunos de los platos que sirven a sus clientes.

Pero todos los momentos que se vivieron en este episodio quedaron eclipsados por lo que sucedió en el segundo servicio. Tal y como suele pasar, las comandas empezaron a acumularse y el servicio estaba yendo muy lento así que la cocina empezó a transformarse en un debate de La Sexta o en un Sálvame Deluxe.

Pili (que de por sí ya no es el Dalai Lama) comenzó a ponerse tensa y poco a poco fue abandonando el servicio para dedicarse por completo a gritar a los camareros y convertir la cocina en un auténtico infierno.



Fue entonces cuando Alberto Chicote se vio obligado a hacer ese movimiento tan característico suyo que consiste en salir a marcha rápida del establecimiento para dirigirse directamente a cámara y hacer un análisis de la situación.

“La gente esperando los platos, Christopher como que medio ayuda, Javi no hace más que pinchar… y a todo esto Pili está desquiciada, saltando, brincando… ¡que le va a dar algo, coño!”

Cuando entró se encontró a Pili teniendo problemas para respirar y apoyándose en la encimera para no caerse. Claramente estaba teniendo un ataque de ansiedad.

En ese momento, Chicote dejó a un lado el servicio y el programa para intentar ayudarla. Viendo que el laureado cocinero se preocupaba por ella, Pili, con la cara llena de lágrimas, le confesó el estrés y agobio mental que tenía.

“¡Tengo la cabeza hecha un lío ahora mismo!”.

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El cocinero primero optó por la táctica Chicote que, pese a que no tiene base científica, suele funcionar. Cogió a Pili por los hombros para intentar que se centrase y le dijo: “¡Que te va a dar un arreón!”.

Pero la cocinera estaba superada por la situación y era incapaz de poner su cabeza en su sitio, así que, finalmente, Alberto decidió acompañarla a la calle para que le diera un poco el aire mientras todos los comensales contemplaban la preocupante escena.

Pili le dijo llorando a Chicote que no sabía cómo abarcarlo todo, como ser la persona que su establecimiento necesitaba que fuese. Pero el indiscutible protagonista de Pesadilla en la cocina le dejó claro que, en ese momento, la prioridad no era el restaurante, sino ella.

“Así no te centras, así da igual que vuelques toda la comida que tengas en platos que no va haber Dios bendito que dé de comer a la gente. Te va a dar lo mismo. Ahora te centras, porque si no me va a tocar llamar a la ambulancia”.

En cualquier caso, esperamos que, sea cual sea el futuro de Casa Pili, la persona que está a su cargo sea capaz de afrontarlo con entereza y sin miedo, sobre todo por el bien de su salud.

A continuación, os ponemos el vídeo donde se muestra todo lo sucedido antes y durante el ataque de ansiedad de Pili.

¿Qué os ha parecido esta escena? ¿Qué habríais hecho en esta situación?

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Fuentes: huffingtonpost, lasexta