Si pensamos en los cantantes más importantes de América Latina, a todxs nos viene a la mente Luis Miguel. Bueno, en realidad si tienes unos veinte años seguramente te venga a la cabeza Maluma, pero los más mayores (de esos que llaman señores) seguro que mencionarán al artista mexicano.

De hecho, estaban tardando mucho en hacer una serie sobre él. Así que a nadie le sorprendió que Netflix y Telemundo se aliaran para hacer una producción que inició su emisión el 22 de abril.

Pero Luis Miguel (la serie) no ha servido solo para homenajear y acercar el cantante a su público, sino que, recientemente, ha tenido un uso mucho más práctico.

Las producciones (tanto de televisión como cinematográficas) tienen, a menudo, muchas extras y personas que aparecen en planos y, a veces, ni siquiera están contratadas, sino que son parte del entorno.

Así sucedió que muchas fanáticas que seguían la serie vieron a una mendiga en las calles de Buenos Aires a la que identificaron como la madre de Luis Miguel, quien está desaparecida desde 1986.

Sus más fieles seguidoras vieron una mujer con los ojos claros y facciones europeas, algo que les hizo pensar que se trataba de alguna especie de Easter Egg (huevo de pascua) de la serie. Y es que Marcela Basteria nació en Italia, pero creció en Argentina (como muchxs otrxs), donde, después de separarse de Luis Rey, regresó.



Obviamente, se trataba de un error y, durante la ficción, no se ha hecho, de momento, ninguna referencia a la madre del cantante. Sin embargo, esa mendiga, sí que era una persona que se encontraba “desaparecida”.

Después de 26 años, una familia española tenía, finalmente, noticias de una familiar suya. Así lo publicó el periódico El País, que explicó que Honorina Montes pertenecía a un pueblo asturiano de unos 300 habitantes llamado San Julián de Bimenes.

De forma más o menos involuntaria, un grupo de paparazzis latinoamericanos (chilenos y argentinos, concretamente) ha revelado que Honorina tiene 59 años y sigue viva.

Imaginaos lo estupefacto que quedó su hermano, Rubén Montes, cuando se enteró de que, 30 años después de su desaparición, su hermana estaba a salvo y se encontraba en Argentina.

“Al principio no entendía nada, ni qué tenía que ver ese video conmigo, hasta que fui reconociendo a mi hermana. No me lo creía”.

Rubén tiene 52 años y nunca ha entrado en YouTube, con lo cual, una experiencia que sería impactante para cualquiera, para él fue algo prácticamente sobrenatural.

“Me dejó un poco descuadrado enterarme de que está viva después de todo este tiempo. Pasé tres días de los nervios”.

Nada más enterarse de que la habían encontrado, hizo la denuncia por averiguación de paradero. Entonces, la Oficina de Información Consular, inició el protocolo para encontrar la asturiana vista en Buenos Aires. A partir de aquí, si Honorina quisiese volver con su familia, podría hacerlo mediante una repatriación.

Su hermano y su familia todavía no le han dicho a su madre que su hija sigue viva. Rubén dice que ahora vive muy tranquila y que, cuando sepa que Honorina vuelve a España a verlos, se lo dirá rápidamente, pero que quiere ahorrarle el sufrimiento si, al final, ella no quiere regresar ya que aún no saben cuál es el estado psicológico y como se siente Honorina.

Esperamos que esta historia llena de casualidades y preguntas sin resolver tenga un final feliz para todxs en lo que parece un capítulo del Diario de Patricia 2.0.




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Fuentes: elmundo, 24horas