La mayoría de nosotrxs no hemos tenido la suerte de visitar la preciosa isla de Bali, pero los que lo hayáis hecho sabréis que tienen un problema con los perros callejeros y que es bastante común encontrar muchos de ellos por todas partes: las calles, las playas, etc.

El gobierno que regenta la isla está teniendo dificultades para mantener la situación bajo control y tienen un problema bastante grave con la población canina que cada vez es más numerosa.

Pero, por suerte, hay refugios de animales y ciudadanos concienciados que hacen todo lo posible para dar la mejor vida posible a todos esos cachorros abandonados.

La gente de Bali suele practicar el hinduismo y una figura muy importante de su cultura es Yudhishthira, un rey que llegó al paraíso acompañado de su perro, lo cual hace que muchos hindús adopten estos animales porque creen que son parte de la llave al cielo. Aunque también hay muchas personas que los cuidan simplemente por altruismo y por la pena que les produce verlos en situaciones lamentables e insalubres.

Un bonito ejemplo de esto es la historia de esta husky que fue encontrado en la calle desnutrida y en muy mal estado. Pero Rico Soegiarto decidió que no tenía por qué ser así y que merecía una vida llena.

Rico, un joven de veintiséis años, vio a la cachorro paseando por las calles de Denparas llena de moratones y tan delgada que podías ver sus huesos a través de su demacrada piel. Tanto que uno podría pensar (y seguramente acertaría) que a la pobre no le quedaba mucho tiempo de vida.

Pero lo que le sorprendió más a Rico fue que, pese al estado en que la perra se encontraba, sus ojos azules brillaban como cuando la luz golpea el hielo, así que entendió que ese animal necesitaba empezar de nuevo su vida.

“No sé qué fue lo que vi en ella, pero cuando la vi en la calle mi corazón me dijo que la adoptara”.

A partir de ahí, poco a poco la perra fue mejorando, la cuidaron, limpiaron y, sobre todo, alimentaron. Y la verdad es que la transformación del animal es espectacular.

Ahora está fuerte y sana, tiene un pelo precioso y lo único que queda de la perra anterior son esos ojos azules que todo el día están puestos encima de su salvador, Rico, a quién adora con locura y se lo hace saber estando todo el día encima suyo.

“Le encanta que la mimen y ama las galletas por encima de todo”.

Obviamente, la dedicación de Rico por los animales no surgió de la nada, sino que ya la tenía desde antes, de hecho, tiene otros cuatro perros con los que su nueva compañera puede jugar y relacionarse.

 

El nombre que finalmente le pusieron al animal fue Hope (Esperanza en inglés) y la verdad es que le viene como anillo al dedo por lo que ha logrado y por lo que representa porque viendo las primeras imágenes, pocas personas tendrían la esperanza de que la perra sobreviviese convirtiéndose en el precioso can que es ahora.

 

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