Que los tatuajes son una moda en auge cada vez más aceptada por la sociedad es algo que todxs tenemos claro, pero siempre hay personas que lo llevan todo el extremo, con lo cual, siguiendo un poco una mentalidad lógica, podemos deducir que, si existe gente sin tatuajes, ni piercings, ni nada, también tienen que existir personas que estén llenos de ellos.

Es decir, si existe tu abuela, una mujer mayor sin tinta ni agujeros en la piel, también existe alguien como Ethan Bramble, un joven más tuneado que un coche de A todo gas.

Ethan es un chico australiano que se ha sometido a muchas operaciones para lograr tener el aspecto que él deseaba, pese a poner en riesgo su propia vida con algunas ellas. Todo vale para transformarse en algo nuevo. Y ahora, ha decidido mostrar cómo lucía antes de todos los procedimientos.

Este es, seguramente, el adolescente más “modificado” del mundo. A continuación, explicaremos el tormento que le ha supuesto hacerse más de 40 cambios en su cuerpo con solo veintiún años.

Lo último que ha hecho ha sido tintar sus ojos de negro para conseguir una apariencia realmente tenebrosa y aterradora. Una persona mantuvo sus párpados abiertos mientras él miraba a un punto concreto de la pared.

“Es muy estresante porque si mueves el ojo mientras te lo están tintando puede que te quedes ciego, lo cual hacía que esta modificación fuese algo realmente arriesgado para mi salud y mi vida”.



Y es que el joven no se cansa de esta afición tan peculiar, a pesar de que sea de lo más peligrosa. Él mismo confiesa que, cuando pidió que le cortaran parte de la lengua por la mitad, sufrió mucho porque estaba constantemente salivando y tenía miedo de morir ahogado.

Pese a eso, Ethan afirma que estos procedimientos tan extraños y “curiosos” han valido 100% la pena, el miedo y el dolor. Así que no se arrepiente de ninguno de ellos.

“Todo se trata sobre la apariencia que deseas tener. Es una elección personal que no debería afectar a quien eres con lo cual la gente no debería juzgarme por llevar tatuajes o algo más extremo”.

El joven tiene las dos orejas cortadas similares a las de un orco, sus fosas nasales agujereadas, su labio inferior separado y pidió que le quitaran el ombligo, es decir, va hecho un cuadro.

Esto es lo más destacado de su look, pero, obviamente, va acompañado de un montón de tatuajes que empezó a hacerse con solo 11 años y, a día de hoy, ya lleva más de 150 piezas dibujadas en su piel. Pero… ¿cómo lucía antes? Así:

En su Instagram muestra todos los cambios que se aplica y actualmente cuenta con unos 55.000 seguidores que siguen cada “actualización” a las que se somete. Y seguro que irán subiendo…

Hasta aquí parece que nada de esto hace daño a nadie, pero la industria del tatuaje y las modificaciones de cuerpo han recibido un duro mazazo en Australia tras detener a una persona de un estudio por “mutilar” (bajo consentimiento) los genitales de una mujer.

La gente se hace de todo, cortar partes de su cuerpo, “crear” cicatrices en los lugares en los que quieren tener una. Con lo cual, aunque la estética es algo personal, puede que se deba valorar y legislar exactamente qué modificaciones están permitidas y cuáles deberían prohibirse para evitar problemas legales y quejas que, ahora mismo, pueden ser bastante complicados de resolver.

¿Qué os parece esta apariencia tan extrema? ¿Creéis que las personas deben tener carta libre para hacer lo que quieran con su cuerpo aunque suponga un riesgo para su salud?

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Fuentes: thesun, mirror