No es ninguna casualidad que series como La casa de papel o Prison Break nos hayan robado el corazón. De alguna forma, los atracadores son villanos con los que es muy fácil empatizar, sobre todo si sus atracos no tienen violencia. Puede que sea por la película Robin Hood de Disney o por algún otro tipo de adoctrinamiento, pero lo que está claro es que, en algunos casos, no nos duele que ganen «los malos», sobre todo si lo hacen escapándose de uno de los lugares más emblemáticos de la historia de los centros penitenciarios y de las prisiones.

El escape de la Prisión Federal de Alcatraz fue una de las fugas más épicas de la historia. Se creía que era imposible escapar de la isla hasta que Clarence Anglin, John Anglin y Frank Morris decidieron que pondrían en duda esa afirmación.

Los tres estaban cumpliendo condena por varios delitos, destacando distintos bancos y coches que en principio les tenía que suponer pasar una temporada muy larga en la prisión. El día 22 de junio de 1962, el trío abrió unos agujeros en sus celdas y dejaron muñecos de papel maché en sus camas. Entonces escaparon al exterior mediante los conductos de ventilación, escalaron la valla y se lanzaron al mar con una balsa hecha con chubasqueros y adhesiva de contacto.

Después de eso nadie volvió a verlos. De hecho, el FBI concluyó que era muy posible que los tres hubiesen muerto ahogados, sin embargo, muchxs son los que creen que lograron llegar a la orilla, incluso la película de 1979 “Fuga de Alcatraz” deja implícito que su misión tuvo éxito y llegaron a tierra firme.

Además, otros miembros de la familia Anglin dijeron que los tres hombres habían sobrevivido ya que, a lo largo de los años, han ido recibiendo noticias suyas. Incluso su madre afirmó haber recibido una postal de Navidad de sus hijos, tres años después de la fuga.

En 2013, el FBI también recibió una carta que, en teoría, estaba escrita por John Anglin, pero no se había hecho pública hasta ahora.

“Mi nombre es John Anglin. Escapé de Alcatraz en junio de 1962 con mi hermano Clarence y nuestro amigo Frank Morris. Hoy tengo 83 años y no estoy muy bien de salud. Tengo cáncer. Esa noche todos nos escapamos por los pelos y ahora ya solo quedo yo. Frank murió en 2005 y su tumba está en Alexandria pero con otro nombre. Mi hermano falleció en 2011.

Si anunciáis en televisión que me habéis prometido solo un año de prisión y atención médica os escribiré de nuevo para indicaros exactamente donde estoy. Esto no es ninguna broma, es verdad y estoy siendo honesto con vosotros”.

La única organización que sigue al cargo de este caso son los U.S Marshals y, según ellos, el FBI analizó el documento en busca de huellas, ADN y marcas en la escritura, pero los resultados no fueron concluyentes.»

Hay algo en el caso que hace que muchos nos posicionemos a favor de los fugitivos simplemente porque hay una parte de nosotrxs que desea que lo imposible sea posible.  Incluso un agente del FBI encargado del caso dijo lo siguiente:

“Como persona que se dedica a la ley y al orden me gustaría pensar que su intento de fuga no fructiferó, pero, personalmente y sabiendo que en esa bahía se hacen triatlones, me sorprendería que no hubiesen sido capaces de nadar hasta la orilla en caso de que la balsa se hubiese roto”.

Parece bastante factible que los presos escaparan, pero es muy posible que nunca sepamos del cierto lo ocurrido y que tengamos que montarnos nosotrxs mismos la película.

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Fuentes: thechive, joe