Hablar de traumas es complicado. Lo primero que nos suele venir a la cabeza son acontecimientos terribles que marcaron, de forma irremediable, el devenir de nuestra existencia (como Avengers: Infinity War, vamos), pero no solo de este tipo de traumas vive nuestra psique. Hay otros mucho menos invasivos; mucho más sutiles y que calan en nosotros en nuestra primeras etapas de la infancia.

Puede que, en muchas ocasiones, ni seamos conscientes de que tenemos estos traumas escondidos en lo más recóndito de nuestro cerebro. Pero es importante que lo sepamos para que, un día, por un motivo u otro, no nos pille de imprevisto.

Por ello, os hemos traído una serie de imágenes que, en función de con cual os identifiquéis o más os represente, en teoría, podéis detectar qué tipo de trauma no resuelto tenéis… (si un psicólogo está leyendo esto… no nos matéis, plis).

¿Ya habéis elegido con cuál os identificáis más? ¡Vamos a ver qué significa cada figura!

1El círculo rayado – Rechazo

Para entender esto, hay que remontarse a nuestra franja de edad comprendida entre los dos y los tres años. En ese momento, empezamos a separarnos de nuestros padres y empezamos a buscar otras figuras de referencia a las cuales le pedimos aceptación. Un ejemplo pueden ser nuestros hermanos mayores, tías, etc.

Que lo primero con lo que te hayas sentido identificado sea esta imagen puede significar muchas cosas, pero la más relevante es que, quizás, a lo largo de tu infancia, no te sentiste aceptado por esas personas de las que buscabas aprobación.

También puede ser que, simplemente, te gusten los círculos perfectamente pintados. Si es que fíjate, ni una rayita se sale del contorno eh… impresionante.

2El girasol de la locura – Traición



Puede que arrastres un trauma derivado de que tus padres te hayan prometido algo que deseabas muchísimo y que, por algún motivo u otro, no te hayan podido cumplir. Esto sería una traición de confianza que, como niño, podrías haberte tomado tremendamente mal.

Esto puede hacer que, a la larga, seas una persona más fría y desconfiada. Puede que, incluso, te llames Jason Bourne y quieras vengarte de todos aquellos que te traicionaron una vez.

3El crujiente de chocolate – Humillación

Esto puede estar relacionado de forma directa con un trauma derivado de una humillación a una edad muy temprana. Puede que, cuando fueses un niño, tus padres o gente importante para ti de tu entorno te ridiculizasen del alguna forma, aunque fuese sin querer. Que te llamen, aunque sea de forma cariñosa ‘gordito’ o ‘pequeñito’… puede resultar relevante en un futuro.

También puede que te encante la nueva cocina y que las ‘rejas de chocolate crujientes’ sean uno de tus postres favoritos.

¡Si es que están buenísimas!

4El pezón maligno – Abandono

Lo más probable es que esta imagen la relaciones con el abandono. Puede ser una gran perdida o, simplemente, una desatención. Te da miedo quedarte solo y por ello siempre te rodeas de mucha gente; cuantos más mejor. Nunca tienes suficientes y la perspectiva de verte solo te da pánico absoluto. La soledad es tu peor enemiga; tu miedo más demoledor.

Por otro lado, puede ser que, simplemente, te gusten los dibujos de pezones. Claramente lo que hay más arriba es un pezón mal dibujado y eso, para muchas personas, es una fuente de placer sexual.

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A vosotrxs, ¿qué os han parecido estos dibujitos? ¿Con cuál os habéis sentido identificadxs? ¿Habéis acertado? dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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