El caso de ‘La Manada’ ha revuelto todo lo que se podía revolver en el panorama político y social de nuestro país. Ya veníamos de unos meses en los que casos como el de Harvey Weinstein o Kevin Spacey habían despertado una conciencia universal respecto a la violencia sexual que sufrían muchas personas a raíz del abuso de poder en la industria del cine. Movimientos como #MeToo son un fiel reflejo de ello, pero lo que ha ocurrido en las últimas semanas en España ha sido la gota que ha colmado el vaso.

Hace ya una semana exacta que la Justicia se pronunció en su sentencia a ‘La Manada’ y, como todxs ya sabréis, esta no fue del agrado de todo el mundo. Lo que, a todas luces, era una violación grupal, una agresión sexual de manual, se había visto reducida en la sentencia a un ‘abuso sexual’, pasando así los condenados a cumplir 9 años y no los 22 que pedía la Fiscalía.

Las manifestaciones a raíz de esta noticia han sido multitudinarias y la sociedad en su conjunto se ha volcado a la hora de defender que, situaciones como estas, no pueden quedar así. Este tipo de sentencias lo que hacen es reforzar la idea de que un grupo de individuos pueden hacer lo que quieran a una mujer y luego salir prácticamente impunes, siendo castigados solo por ‘delitos menores’ dentro de la gravedad de lo que hicieron.

El precio de arruinarle la vida a alguien no puede ser tan bajo y la gente se ha dado cuenta de ello. Si de algo tiene que servir esto, es para que la sociedad acabe de despertar y empiece a revelarse en contra de este tipo de situaciones. ‘No es no’ y eso tiene que quedar plasmado en nuestro cerebro.

La intolerancia contra el abuso mediante el lenguaje es una de las claves para esto y nuestras protagonistas de hoy son todo un ejemplo de ello. Se trata de dos youtubers conocidas como Devermunt, una pareja que, en las redes, lucha por dar visibilidad al colectivo LGTBI y al movimiento feminista. Hace unos días, colgaron un vídeo en el que capturaban una situación lamentable que desgraciadamente tuvieron que vivir el pasado fin de semana.

El vídeo es una vergüenza absoluta. En él puede verse a tres hombres que, según nos cuentan las youtubers y como ellos mismos reconocen, les empezaron a ‘chistar y ladrar’ cuando las vieron pasar, como si de animales se tratasen.

Una situación machista que han tenido el valor de compartir en apoyo a la víctima del caso de ‘la Manada’. Este es el texto que acompañaba a la publicación:

«Esto nos pasó el sábado por la noche saliendo del plató después de grabar el vídeo de La Manada. Íbamos cuatro mujeres andando por El Born cuando estos tres especímenes nos empezaron a chistar y a ladrar (real, en plan «guau guau»), llamándonos guapas, como si fuéramos perros. Obviamente, con la que llevamos encima con todo lo que está pasando, no pudimos bajar la cabeza y ya. Estamos hartas de que muchos hombres jueguen a «piropearnos». No son piropos, son demostraciones de poder».

«Yo te humillo con mis amigos porque puedo. Porque soy hombre, y tú, que nunca haces nada, seguirás caminando con miedo y yo te habré humillado y te habré demostrado que tengo más poder que tú». No pretenden ligar, ni pretenden agradad. Nos ladran y nos lanzan miradas furtivas. Nunca una mujer se sentirá halagada. Sentirá terror e impotencia. Dejemos de llamar a estas faltas de respeto «piropos», son agresiones. Dejemos de bajar la cabeza y plantemos cara. Cuando nos fuimos, uno de ellos empezó a gritar diciendo que estábamos mal de la cabeza. Como dijo justo @yaizaredlights unos metros más adelante: no estamos locas, estamos hasta el coño».

Aquí os dejamos la publicación donde podéis ver el vídeo que grabaron las chicas:

Esto nos pasó el sábado por la noche, saliendo del plató después de grabar el vídeo de La Manada. Íbamos cuatro mujeres andando por El Born cuando estos tres especímenes nos empezaron a chistar y a ladrar (real, en plan “guau guau”), llamándonos guapas, como si fuéramos perros. Obviamente, con la que llevamos encima con todo lo que está pasando, no pudimos bajar la cabeza y ya. Estamos hartas de que muchos hombres jueguen a “piropearnos”. No son piropos, son demostraciones de poder. “Yo te humillo con mis amigos porque puedo. Porque soy hombre, y tú, que nunca haces nada, seguirás caminando con miedo y yo te habré humillado y te habré demostrado que tengo más poder que tú”. No pretenden ligar, ni pretenden agradad. Nos ladran y nos lanzan miradas furtivas. Nunca una mujer se sentirá halagada. Sentirá terror e impotencia. Dejemos de llamar a estas faltas de respeto “piropos”, son agresiones. Dejemos de bajar la cabeza y plantemos cara. Cuando nos fuimos, uno de ellos empezó a gritar diciendo que estábamos mal de la cabeza. Como dijo justo @yaizaredlights unos metros más adelante: no estamos locas, estamos hasta el coño.

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Fuentes: Huffingtong Post, Yahoo.