La televisión siempre ha tenido ciertos elementos que la representan y forman parte de su lore y mundo. La teletienda, Jordi Hurtado, el tarot, los anuncios, etc. Pero, sin duda, hay una figura que existe en todas las televisiones del mundo y, prácticamente, en todos los canales. La chica del tiempo.

Este puesto de trabajo que, de alguna forma, está siendo activamente sexualizado, ha generado una nueva polémica al respecto. Pero no sobre todas las chicas en general, sino sobre un caso en concreto.

Muchos recordaréis a Minerva Piquero, la que fue la meteoróloga de Antena 3 durante muchos años (principalmente en los noventa). La morena que hacía temblar nuestros planes para el fin de semana ha vuelto a aparecer en un evento y las vergonzosas críticas sobre su peso no se han hecho esperar.

A sus cincuenta años, volvió a ponerse bajo el foco público el pasado jueves por la noche en la gala de los Premios Ari (unos galardones de la Asociación de editores de revistas) que se celebró en el Teatro Real de Madrid.

La profesional especialista de los telediarios se presentó a dicha gala con un vestido muy favorecedor que recordaba a un cielo estrellado, tal y como se ve en las imágenes capturadas en el photocall.

Obviamente, en un evento como este se hacen fotografías y se valoran los atuendos que llevan los asistentes, pero, como siempre, hay gente que se ha excedido con sus comentarios denigrantes y discriminadores.

Debido a que no posaba frente a las cámaras desde hacía mucho tiempo, el aspecto de la meteoróloga ha sorprendido a muchxs debido a que su cambio físico es evidente. Pero Minerva Piquero ha gestionado la situación y ha respondido a las preguntas en relación su aumento de peso, al mismo tiempo que se ha quejado sobre como las críticas y los comentarios al respecto la han ofendido y enfadado.

Ella misma ya había explicado en 2013 que su sobrepeso se debe a que sufre de hipotiroidismo. «Hay veces que las hormonas te traicionan, pero ya estoy muy bien»

Pero en esta gala ha aprovechado para dejar de justificarse tanto y (por una vez) ser ella quién critique a toda la gente que se siente libre de dar sus opiniones sobre el físico de otra persona y, también,  para quejarse de las consecuencias negativas de la exposición mediática.

«Lo que más llamó la atención fue que, en cuestión de poco tiempo, había ganado 20 kilos. Como yo ya no estaba en la tele todos los días y, además, nunca he sido muy amiga de saraos, no se me había visto en un acto público durante bastante tiempo. Pero hace año y medio aparecí con ese sobrepeso tan llamativo y los comentarios fueron terribles».

«Si una mujer cualquiera engorda no pasa nada, pero si eres conocida (y la gente es tremenda, muy cruel), todo cambia. Fui a un acto en calidad de directora de comunicación de una agencia de medios y, muy a mi pesar, tuve que pasar por el ‘photocall’. Un periodista se me acercó con un micrófono, y antes de decirme: ‘Hola’, o interesarse por aspectos profesionales me preguntó: ‘¿Cómo estás tan gorda?’. Es terrible. Y tienes que aguantar la sonrisa y pensar, dios mío, qué triste que, 23 años después de haber empezado una carrera profesional, lo único que puedas contar de interés sea el motivo de tu sobrepeso”.

Todxs podemos aprender de las solidas y firmes declaraciones que ha hecho Minerva, sobre todo porque nos la dice una profesional de la comunicación ya que, actualmente, trabaja como directora de comunicación y relaciones públicas del grupo de agencias Dentsu Aegis, multinacional que engloba empresas del sector como Carat, Vizeum, Posterscope, iProspect e Isobar.

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Fuentes: elmundo, elcomercio