Todas las películas de fantasía y ciencia ficción nos han avisado de que la juventud eterna no es algo tan dulce como uno podría pensar en un principio. Si por juventud pensamos en algo así como 20 años puede que nos convenzan, pero si os decimos que tendréis que vivir tu vida como un bebé, la cosa cambia.

Como siempre, la realidad suele superar la ficción, pero de una forma bastante cruel ya que, como veremos a continuación, ser joven para siempre no depende de beber de una fuente mágica, sino de una grave enfermedad sin tratar.

Precisamente este es el caso de un hombre indio de 23 años que ha pasado su vida atrapado dentro del cuerpo de un niño pequeño. Manpreet Singh es un joven de la India que se caracteriza por haber parado de crecer un año después de nacer, haciendo que sea un bebé para toda la vida.  Su cerebro tampoco se ha desarrollado y limita su comunicación a gestos, llantos y risas.

Manpreet nació en 1995, pero cuando su familia se dio cuenta de que algo iba mal los médicos le dijeron a su padre que, más adelante, seguiría creciendo. Por desgracia, eso nunca se produjo y su familia se quedó sin ni siquiera saber el motivo del problema de su hijo.

Descubrir el alcance real de la enfermedad suponía un largo y costoso proceso de investigación que no se podían permitir ya que solo el análisis y un tratamiento preliminar supondrían 500.000 rupias, unos 6000 euros. Pero especularon que se podía tratar de un grave desajuste hormonal.

“Un niño empieza a desarrollarse mentalmente y físicamente a partir de los tres años, de no ser así sus padres deberían llevarlo a un centro médico para que le den el tratamiento adecuado”.

Muchos médicos consideran que Manpreet sufre de Síndrome de Laron, una rara condición genética. La gente con esta dolencia está faltada de una hormona que estimula las células para que crezcan y se dividan creando otras nuevas.



Pese a esta rara enfermedad, el joven vive rodeado de gente que lo ama y quiere, desde su familia hasta el resto de vecinos de su pueblo, de hecho muchos creen que es la reencarnación de Dios.

Su tío Karanvir dice “Casi nunca se enfada o entristece y siempre está riéndose, solo se asusta y grita cuando ve a su perro u otros animales. Es un niño encantador que siempre quiere jugar con los invitados y rápidamente intenta hacerse su amigo”.

Sus tíos  se hacen cargo de él y lo llevan a todas partes con ellos ya que él se niega a vivir con sus padres que viven a 112 km.

“Hemos probado de que esté con ellos muchas veces, pero nunca lo conseguimos. Deja de comer y llora todo el tiempo, pero cuando vuelve con nosotros se vuelve a convertir en el mismo niño cariñoso y feliz.”

“A nosotros no nos molesta que viva en nuestra casa porque nos da tanta vida que dejarlo nos daría mucha pena”.

Sin embargo, como es lógico, su familia está preocupada por saber cómo avanzará su enfermedad y han estado visitando muchos médicos y profesionales para entender mejor su condición.

Actualmente, han abierto una página para reunir fondos y poder financiar una investigación para esta dolencia que luego se transforme en un tratamiento capaz de ayudar a Manpreet o, por lo menos, a otros niños y niñas que puedan sufrir su mismo síndrome en un futuro próximo. Si queréis participar de ello solo tenéis que clickar en el siguiente enlace donde tenéis toda la información sobre el pequeño y las distintas formas mediante las cuales podéis hacer una donación.

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Fuentes: thesun, metro