Eurovisión es un evento sin igual, no hay otro festival como este. Actualmente estamos muy ilusionadxs con Amaia y Alfred (aunque también nos hubiese encantado que la elegida hubiese sido Lo malo), pero llevábamos ya un tiempo en el que Eurovisión se había convertido en motivo de burla con artistas de la talla de Chikilicuatre o momentos como el gallo que nos regaló Manel Navarro en la pasada edición.

Pero antes de esta especie de “degeneración” todos nos tomábamos muy en serio el concurso europeo y nos enfadábamos con Europa del este por votarse entre ellos, mientras nosotros dependíamos de Portugal y, del 2004 a 2009, de Andorra.




La verdad es que si intentamos hacer memoria cuesta mucho recordar alguna canción épica ya que, casi siempre, nos vienen a la cabeza los momentos más bochornosos y no los temazos, con excepción de Lordi (el grupo escandinavo que tocaban rock disfrazados de demonios) que combinaban frikismo y talento.




Pero en 2003 unas jóvenes lograron hacerse un hueco en nuestro imaginario colectivo y no precisamente a través de su canción, aunque un poco sí.

t.A.T.u era un grupo formado por dos chicas rusas llamadas Lena Katina Julia Vólkova. Antes de llegar al festival ya eran conocidas por toda Europa debido a que presentaron un videoclip de muy caliente en el que tenían relaciones lésbicas, algo bastante tabú y polémico en Rusia, incluso a día de hoy.

De hecho, se especulaba que las dos protagonizasen alguna escena subida de tono en el mismo espectáculo y eso hizo que, ese año, el festival de Eurovisión registrase una audiencia realmente notable en todos los países.

Pero, cuando llegó el momento de la verdad, no hubo filete en directo y, aunque no lograron ganar, quedaron en una merecida tercera posición, ya que, como hemos dicho, la canción All the things she said era bastante buena. De hecho, una vez finalizado Eurovisión, el grupo no tardó nada en convertirse en uno de los más exitosos de todos los tiempos en su país y un icono del colectivo LGTB. Pero, de un día para otro, anunciaron su separación debido a una pelea y desaparecieron del ojo público. Así que la pregunta que todxs tenemos es la siguiente ¿Qué ha sido de ellas?




Más tarde, las chicas explicaron que no se enfadaron entre ellas, sino con la industria y, más específicamente, su manager, que las obligaba a generar un “escándalo” tras otro pese a que, como ellas mismas revelaron, eran heterosexuales y toda la parafernalia no era más que un intento (exitoso) de darles una relevancia internacional que iba más allá de la música (actualmente ambas tienen marido e hijos). Es decir, se usó la polémica y la homosexualidad como método de promoción defraudando a mucha gente.

Pero, ¿qué fue de sus carreras musicales? Pues después de intentar montar un grupo de folk terminaron separando sus caminos. Lena sacó un CD en solitario llamado Never Forget, con el que tuvo bastante éxito. Luego pudo seguir con su carrera, pero únicamente a nivel nacional, donde sigue sacando discos nuevos y dando entrevistas.

Julia también probó suerte por su parte, pero no le fue tan bien como a su excompañera y además luego tuvo un cáncer de tiroides que le causó daños en un nervio vocal. Pero no se rindió y terminó dedicándose a los negocios y abrió una línea de zapatos llamada C&C Shoes.

Como vemos, aunque no con el mismo éxito, ambas han podido seguir con su vida sin ser estigmatizadas por lo sucedido, pero este caso es bastante representativo de lo que es capaz de hacer la industria discográfica con tal de vender discos.





¿Te ha parecido interesante el artículo? A continuación, os mostramos otros artículos de interés.

Fuentes: lavanguardia, ok.co