El mundo de las redes sociales, visto de forma superficial, sin entrar en demasiado detalle, podría parecer un universo de ‘gente 10’. Si vamos a los perfiles con más seguidores y que más glamour desprenden, lo único que veremos son las huellas digitales de una ‘vida perfecta’. Pulcritud y lujo; nosotros con una vida tan común, llena de ‘imperfecciones’ y ellxs, con esa vida de cuento de hadas… pero, ¿es esto realmente cierto? Os traemos una historia que os demostrará que, muchas veces, debajo del precioso envoltorio, lo que se esconde es terrible.

Se trata de una famosa Instagramer que, en su vida digital, transmitía una perfección y una limpieza envidiable, pero que, en su vida cotidiana, el desastre y las conductas vomitivas eran su día a día. De verdad que parece increíble.

Kayla Jenkins es una vlogger de belleza conocida en las redes sociales por el nombre de Okaylaaa. Recientemente decidió mudarse a otro apartamento y dejar el que tenía en alquiler. Nada raro ¿no? El problema fue cuando los propietarios del piso, Paul y Paula Hopwood, fueron a ver cómo lo había dejado…

No solo debía miles de dólares de alquiler, sino que los dueños se encontraron el apartamento en un estado completamente deplorable después de que Kayla y su novio se marchasen de este.

De entre todo el desastre, destaca la gran cantidad de manchas de maquillaje que encontraron por toda la estancia. Los perros de Kayla habían orinado por todas las cortinas y, por algún motivo, la Instagramer había guardado las heces de los animales en un Tupper en la nevera. El jardín se había convertido en un basurero, llenó de bolsas de porquería.

Paula, la propietaria, afirmaba: «Al entrar y ver cómo lo habían dejado todo, nuestra alma se rompió en mil pedazos».

La también estrella de YouTube niega todas las acusaciones que han vertido sobre ella y los propietarios temen que se tengan que gastar ahora miles de libras en recuperar el apartamento y revertir todos los destrozos que dejaron sus anteriores inquilinos.

La representante de la Youtuber afirmó que todo esto se trataba de un montaje de los caseros para salir en televisión y conseguir publicidad gratuita a su costa. Que, además, la madre de esta había limpiado la casa justo después de que la dejase para que se la encontrasen en perfecto estado.

Con el tema del alquiler, reconoció que se debían unas 9.500 libras (unos 9.800 euros), pero que ella, al ser co-inquilina, solo debía la mitad y, de hecho, ya había efectuado un pago de 1950 libras.

Kayla, hoy en día, tiene más de 100.000 seguidores en su Instagram y más de 600.000 en su perfil de YouTube, por lo que una noticia así podría hacerle muchísimo daño a su reputación (ya sabemos cómo sientan estas cosas en Internet).

Según ella, empezó a sufrir de depresión. Esta, poco a poco, la fue incapacitando para trabajar, llegando al punto de no poder pagar las mensualidades, que se iban acumulando. Llegó un momento que, directamente, dejó de tener ingresos.

El señor Hopwood también explicaba que, en el contrato de alquiler, se especificaba que no era posible tener animales en la vivienda, pero que ella tenía «cinco perros, cuatro gatos, dos periquitos, dos conejillos de indias y tres conejos normales».

Ella, por su parte, afirma que solo tenía un cachorro de perro y que lo había puesto en conocimiento del propietario, quien no había puesto ninguna objeción al respecto en su momento.

Los Hopwood consiguieron una orden de desalojo en la corte de su país para poder echar a la ‘morosa’. Paula estaba completamente devastada: «Me hierve la sangre». Paul, su marido, afirmaba: «Ella está allí, está haciendo dinero en nuestra casa, usándolo como un set de película para sus videos y no paga el alquiler, y no hay nada que podamos hacer». Lo que no se esperaban era que, al entrar, se encontrarían con tal desastre.

A vosotrxs, ¿qué os parece este caso? ¿Qué habrías hecho si os hubiesen hecho eso en vuestra casa? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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