Muchos actores y actrices se someten a cambios de peso extremos para poder interpretar un personaje que requiere de ciertas características físicas. Pero estos cambios, en principio estéticos, pueden tener consecuencias a nivel emocional y mental.

Una de las figuras de Hollywood que no se amedrenta a la hora de alterar su cuerpo o cara para un papel es Charlize Theron. Después de su transformación en la película Monster, por la que ganó el Oscar, decidió afrontar un nuevo desafío ganando peso para un filme.

Esta vez ha tenido que subir 22 kilos y, según la actriz, ha sido un reto mayor que la última vez, sobre todo, por su salud mental. Y así lo cuenta ella. “Fue una gran sorpresa para mí. La depresión me golpeó duro”.

La surafricana culpa a una dieta muy alta en calorías y basada en todo tipo de comida basura, lo cual hacia que fuese al rodaje con una actitud muy poco amigable.

“No era muy divertido estar conmigo en el set”.

 

Según la actriz, por primera vez en su vida estaba comiendo mucha comida procesada y tomando bebidas con mucho azúcar. Al principio era tolerable, pero la gula por la comida rápida terminó bastante pronto y empezó el cansancio.

“Las primeras tres semanas fueron divertidas porque me sentía como una niña en una tienda de dulces, pero llega un punto en que comerte eso se convierte en un trabajo y termina resultando muy desagradable”.

 

Aunque parezca irónico, la dieta era muy estricta puesto que tenía que levantarse por la noche para comer carbohidratos. Engordar no fue cosa fácil.





“Me levantaba a las dos de la mañana para comer macarrones con queso. Literalmente, solo me despertaba para embutirme la comida por la garganta”.

 

La película en la que aparece se llama Tully donde Charlize interpretará a una madre exhausta que tiene que hacerse cargo de sus tres hijos.

“Quería sentir lo que ella sintió. Por eso creo que mi transformación física era una forma de acercarme a ella y a su forma de pensar”.

En Tully, Charlize Theron se ha reunido con la guionista Diablo Cody y el director Jason Reitman, con los que ya había trabajado en la película Young Adult de 2011.

El filme explora las dificultades de la maternidad de una forma cruda y visceral que seguro conseguirá hacer mella en los espectadores.

“La lucha es real. Lo bonito de esta película es que tiene una función unificadora, me refiero a que te hace darte cuenta que pocas personas han tenido una vida fácil y que cada una tiene sus propias vivencias y experiencias”.

Como curiosidad, comentar que los propios niños de la actriz (sus hijos reales) pensaron que su madre iba a tener otro bebé al ver lo mucho que estaba engordando. De hecho, se refieren a esa película como “esa en la que mamá tiene la barriga grande”. Theron tardó tres meses en conseguir el peso necesario y recuerda el proceso como un infierno mucho más duradero y longevo de lo esperado. 

“No hubo nada divertido en comer tanto, fue un largo viaje. Además, tal y como mi doctor me alertó, nuestro cuerpo a les 43 es diferente que a los 27 y eso aún me hizo sentir mayor.

Si queréis ver el cambio de Charlize en acción deberéis a esperar al 1 de junio que es cuando está previsto el estreno de Tully en España.

¿Os gusta Charlize Theron como actriz? ¿Creéis que la transformación a la que se ha sometido valdrá la pena en la película? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook.

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Fuentes: dailymail, thefix.nine

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