La vida está llena de claroscuros. Momentos felices y momentos duros; alegrías y tristezas; ni todo es tan bonito… ni todo tan horrible. El Yin y el Yang. Hay casos que son un claro ejemplo de esto y hoy queremos compartir uno con vosotrxs. Se trata de una historia que mezcla tragedia y amor; muerte y vida; principios tristes y finales felices.

Hoy os hablaremos de una pareja formada por Shen Ji y Liu Xi. Ellos se habían casado felizmente en 2011 y, con le paso del tiempo, decidieron que querían someterse a un tratamiento de fecundación in vitro para tener un retoño. Lastimosamente, no había pasado demasiado tiempo del inicio del procedimiento cuando, en 2013, la pareja falleció en un accidente automovilístico en China, tan solo cinco días antes de que uno de los óvulos, exitosamente fecundado, fuese introducido en el útero de ella.

Su fallecimiento supuso, evidentemente, la cancelación del tratamiento y, para no perder los embriones, tuvieron que ser conservados congelados. Esta triste historia resultó, al final, no tener un desenlace demasiado triste y, a partir de lo que os explicaremos hoy, veréis que nunca hay que perder la esperanza.

Hace nada más y nada menos que 3 meses, nació un bebé fruto de uno de estos embriones. ¿Os parece una locura? ¿Pensáis que es imposible? Ahora os lo explicaremos y lo entenderéis perfectamente.

Cuando Shen y Liu murieron, sus padres iniciaron una feroz batalla para intentar hacerse con la custodia de los embriones de sus ‘nietos’. Su idea era utilizarlos en un vientre de alquiler para poder cumplir el deseo de sus hijos. Pero claro, en China esto es ilegal, por lo que tenían que buscarse una alternativa, una solución.

Lo que hicieron entonces fue pedir la custodia completa de los embriones para, así, poder trasladarlos a un país en el que sí fuesen legales este tipo de prácticas. Su reclamo obtuvo respuesta en enero del año pasado, y esta fue positiva.



La próxima parte del plan fue transportar los cuatro embriones hasta Laos, país en el que sí se permitía la ‘gestación subrogada’. Una vez ahí, debía encontrar a una mujer dispuesta a realizar todo ese procedimiento.

La seleccionada fue una mujer de 27 años que, conmovida por la historia, se ofreció a llevar en su vientre al hijo de la trágica pareja y poder, así, darle un poco de esperanzas a sus abuelos. De los cuatro embriones, solo uno consiguió desarrollarse. De ahí nació un hermoso bebé al que llamarían Tiantian, nombre que, en chino, significa ‘dulce’.

Esperaron en Laos hasta que el embarazo estuviese bastante avanzado. Cuando ya quedaba poco tiempo para el parte, trasladaron a la mujer hasta a China para que diese a luz ahí y el bebé pudiese, por tanto, obtener la nacionalidad del país natal de sus padres.

Este nacimiento tuvo lugar el pasado mes de diciembre y, por suerte para la familia, fue todo un éxito. Desde entonces, el niño vive con sus abuelos maternos, los encargados de haber realizado todo este proceso y quienes tienen la custodia en la actualidad. Sus abuelos paternos, por otro lado, también lo visitan de forma habitual.

Dado que en China este tipo de prácticas son ilegales o ‘parcialmente’ ilegales, las autoridades del país tuvieron que realizar pruebas de ADN a los abuelos para comprobar que, efectivamente, había un nexo genético entre ellos y su nieto y, así, poder darles la custodia completa.

Sus abuelos están muy contentos con todo lo que han conseguido, pero también creen que, en un futuro, tendrán que contarle a Tiantian sus antecedentes y como vino al mundo. Según sus propias palabras, él será “un niño triste”, ya que crecerá sin padres.

A vosotrxs, ¿qué os parece esta enternecedora y triste historia? ¿Habríais hecho lo mismo que esos abuelos? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

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