First Dates es un programa que, simplemente grabando las citas junto con un par de recursos más, ha conseguido que muchas personas se planten delante de la caja tonta para observar los encuentros y desencuentros amorosos que nos prepara Cuatro.

Obviamente, a la mayoría de nosotrxs nos gusta el amor, pero si miramos este programa es principalmente para ver sangre. Y con sangre nos referimos a calabazas, discusiones y/o ofensas personales.

Cuanto más loca, surrealista y, sobre todo, fracasada sea la cita de First Dates, mejor. Todos nos enternecemos cuando vemos una pareja de ancianos que lo vuelve a intentar, pero preferimos ver como la Jessica y el Brayan se discuten a muerte por culpa de un simple malentendido.

En el caso que veremos a continuación la cita no fue tan dramática, de hecho, fue bastante bien. Aunque su final fue algo doloroso, parecido a la sensación que se tiene cuando uno se va a sentar en una silla, pero se la apartan. El culo duele un poco, pero, sobre todo, lo que se pasa es vergüenza.

Él es Fran, un argentino que vive en España desde hace 17 años y que le gusta vestirse de mujer, una afición conocida actualmente como crossdressing. Él mismo se presentó de la siguiente forma.

«Vivo desconectado de la realidad aunque he intentado tener un trabajo y una pareja estable y, evidentemente, hay algo en mi estructura psíquica, que hace que no pueda soportar cierta normalidad».

Ella es Mónica y buscaba a una persona inteligente y divertida. Una persona extrovertida que solicitaba una persona capaz de hacer ese click en la cama para no llegar a la cama. Palabras textuales.

Durante la cena tuvieron una conversación agradable, pero, cuando el programa ve que le falta carnaza para alguna pareja, los envía a la terraza donde se produce la magia de la televisión.

Allí, Fran dibujó un retrato de ella, una táctica solo empleable si eres un artista excepcional, porque, aunque este mínimamente bien, si no es perfecto suele dar algo de grima y miedo. Y, aunque el parecido estaba allí, la verdad es que el retrato en cuestión daba un poco de canguelo.

Pese a eso, parecía que todo iba rodado, sobre todo en el momento en que probaron suerte con las bolas de la fortuna (no seáis malpensados), una especie de ruleta rusa del amor, donde les salió un texto que le animaba a darse un beso en la boca.

Los dos aceptaron lo que la pelotita había decidido y se dieron un simple pero bonito beso.

Precisamente por eso, Fran, al ser preguntado si quería una segunda cita con Mónica, respondió “sí” con toda la seguridad del mundo, indicando que deseaba conocerla más.

Todos esperábamos que Mónica confirmase un segundo encuentro. Y así lo hizo. Pero solo como amigos y (lo detallamos por si a caso) de los que tienen derecho a roce.

La realidad golpeó al actor argentino como un jarro de agua fría, sobre todo porque tuvo que escuchar el típico “pero sí me gustaría ir a verte al teatro y hacer cosas porque me parece que tienes una conversación muy interesante”, lo cual es extremadamente doloroso y humillante, aunque te lo digan de corazón.

Pese a eso ambos demostraron ser personas muy correctas y agradables así que, aunque no hayan podido lograr una conexión esta vez, seguro que, tarde o temprano, podrán encontrar a su media naranja (ya sea en First Dates o en la calle), sean cuales sean sus peculiaridades.

Aquí os dejamos el vídeo del momento:

¿Cuál creéis que es la mejor forma de dar calabazas? Explicadnos las técnicas que soléis usar en los comentarios de Facebook.

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Fuentes: huffingtonpost, ecoteuve