A todas y todos, de vez en cuando, se nos ha pasado por la cabeza hacernos un tatuaje. Ya sea del nombre de alguien a quien queremos o de una super original estrella en el codo. Nadie se libra de ese pensamiento fugaz que, en muchas ocasiones, acaba por hacerse realidad. Los tatuajes son algo normal y cada vez los tenemos más interiorizados como sociedad. Ya no estamos en los años cincuenta y llevar el brazo tatuado no es sinónimo de ser un politoxicómano.

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Pero es que la historia que os traemos hoy rompe todo lo que habíamos visto hasta el momento. Se trata de un hombre que tiene el 90% de su cuerpo tatuado de color negro y que, además, afirma que ‘aún no ha acabado’.

Adam Curlykale, de 32 años, se hizo su primer tatuaje hace 12. Era tan solo una pequeña frase en su brazo: ‘I am’ (yo soy).

Ha llovido mucho desde entonces y Curlykale ya tiene cubierto, hoy en día, más del 90% de su cuerpo con una especie de manto negro… incluyendo sus ojos. Pero es que, además, afirma que su intención es acabar de tatuar el 10% restante lo antes posible.

Las únicas partes de su cuerpo que no están tatuadas son las palmas de sus manos y de sus pies, sus axilas y su ombligo.

«Siempre supe que era diferente al resto de la sociedad», explicaba Curlykale. «Mi color favorito siempre había sido el gris, y es por eso que el color de mi piel es el grafito».

«Yo mismo diseño mis tatuajes, porque es mi cuerpo. Tengo una visión específica de mí mismo y lo hago paso a paso. La vida es demasiado corta como pararme a pensar en qué pasará mañana».

«Dado que me hago mis propios tatuajes, no tengo que pagar a nadie por ello. Los sitios a los que no llego, me ayudan mis amigos».

«Creo que tatuaré el 99% de mi cuerpo. Quiero reservarme un pequeño lugar como recuerdo, pero será un lugar que mantendré en secreto».

Su vida, en el pasado, no fue nada fácil. A los 22 años, le fue diagnosticado un cáncer en su intestino delgado. Después de meses con radioterapia, quimioterapia y demás procedimientos delicados, su sistema inmunitario quedó muy tocado.

Después de recuperarse del tratamiento, su piel había sufrido graves daños y había desarrollado una especie de albinismo en algunas partes de su cuerpo.

Esto hizo que cayese en una gran depresión y que sufriese de desórdenes alimenticios, llegando incluso a intentar suicidarse.

«No me aceptaba a mí mismo y los demás tampoco me aceptaban. Los tatuajes me han permitido descubrirme a mí mismo de nuevo. Me hice hermoso yo mismo». En septiembre del año pasado, decidió hacerle su tatuaje más peligroso: el de sus ojos.

«Sé que no soy neutral para la gente. O me amas o me odias, o me admiras o te doy náuseas. Ahora me doy cuenta de que hay personas que se paran a mirarme y reaccionan a mi aspecto».

Curlykale vive ahora en Londres, pero afirma que, cuando vivía en Polonia, llegó a sufrir agresiones físicas por su aspecto. Llegaron a lanzarle botellas de cristal mientras lo insultaban.

«La gente asume que soy mentalmente inestable. Desde que me tatué la cara, hará poco más de un año, la gente ha empezado a tener miedo de mí».

Trabaja actualmente como tatuador, pero siente una gran pasión por la psicología y la música. «La gente como yo no está bien representada en los medios de comunicación. La gente tiene miedo de promover las modificaciones corporales».

«No quiero trabajar para nadie. No quiero tener a nadie por encima o por debajo de mí. Quiero ser autosuficiente. Valoro la independencia y la creatividad de sur tú mismo».

A vosotrxs, ¿qué os parece esta historia? ¿Compartís su visión de los tatuajes? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

Fuentes: Dailymail, The Sun.