¿Hay alguien, en la actualidad, que no tenga un teléfono inteligente en el bolsillo? Los smartphones están por todas partes y han calado en lo más profundo de nuestra sociedad. ¿El motivo? la gran cantidad de utilidades que nos ofrecen en forma de aplicaciones. Lo que queramos, cuando lo queramos y como lo queramos.

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Y es que, de todas estas aplicaciones, las que más se descargan y se utilizan son las de mensajería instantánea. Hace unos pocos años no habríamos ni soñado poder comunicarnos con todo el mundo de forma totalmente ‘gratuita’. Pero, una vez establecidas las normas del juego… también se establecen las trampas.

El tema de los hackers y los piratas informáticos es un mal que, lastimosamente, no perdona a nadie. Aunque pensemos que con nuestro antivirus gratuito ya estamos completamente seguros, la realidad es mucho más compleja y, para estar protegidos, hay que tener más precauciones.

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Recientemente ha salido a la luz, a raíz de varias denuncias, un nuevo caso de vulnerabilidad de Whatsapp. La aplicación de mensajería más popular del mundo es tremendamente útil y sus prestaciones no tienen igual. Pero nadie es infalible y esta es la prueba de ello.

Las personas que han denunciado explican que todo empezó cuando recibieron un mensaje de Whatsapp de un familiar pidiéndoles ayuda para arreglar un problema de su teléfono. Este les enviaba un SMS con un link y, al abrirlo, su identidad era robada.





No era ningún familiar; era otra persona que había caído en el mismo truco. Se trata de un modo de ataque que ya se había registrado antes, pero que no había llegado a España hasta ahora.

Abriendo ese link, se crea una ‘réplica’ de nuestro perfil de Whatsapp en otro terminal. Para confirmar el código de seguridad, tenemos que abrir el SMS que nos llega, cosa que hacemos porque confiamos en la persona que nos está hablando al pensar que es nuestro familiar.

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Con esto perdemos el acceso a nuestro Whatsapp, sin perder contraseñas ni nada, pero si tenemos chats comprometedores… podemos estar en peligro.
Es muy complicado evitar este tipo de situaciones, ya que no tenemos el pensamiento de que cuando un conocido nos habla, lo que pretende es robar nuestra identidad. Por ello, lo primero que hay que hacer, en caso de que queramos ir con pies de plomo, es confirmar que la persona es quien dice ser. ¿Cómo? Pues llamando por teléfono. Hasta ahora, la voz no se puede suplantar.
Otra cosa que podemos hacer es consultar en Google si hay casos similares al nuestro por ejemplo en foros.
Como tercera opción, lo que podemos hacer es abrir los enlaces desde dispositivos que no puedan verse comprometidos y en los que no tengamos instalado nuestro perfil personal de ninguna red social.
¿Qué más podéis hacer? Pues rezar muy fuerte xD.
A vosotrxs, ¿os ha pasado algo parecido? Si es así, dejádnoslo en los comentarios de Facebook y nos podremos ayudar entre todxs.