Ya os explicamos que, durante la cinta de El fotógrafo de Mauthausen, Mario Casas tuvo que adelgazar mucho para poder interpretar a Francisco Boix y cómo esto le afectó físicamente. Pero recientemente, en una entrevista de El País, ha revelado cómo, esta transformación, influyó en él de forma psicológica también.

Primero notó los cambios en su vida social, ya que empezó a salir mucho menos con sus amigos.

«Ver a la gente comer es lo más difícil de todo. Ver a tus amigos que salen a comer y tú no puedes…La sociedad te excluye. Me encerré en casa, en mi mundo. No podía salir, ni tomarme una copa».

La nutricionista Judit López indica que eso es algo normal en la gente que practica rutinas alimentarias duras.

«Las personas que se someten a dietas hiperrestrictivas tienden a volverse obsesivas y monotemáticas. Esto dificulta las relaciones sociales y hace que se vuelvan más introvertidas».

Mario Casas ha explicado lo raro que se sentía al mirarse al espejo y que llegó un punto en que se veía igual que hacía dos meses (cuando pesaba 8 kilos más) lo cual le hizo preocuparse. Y es que, tal y como explica la nutricionista, comer tan poco puede generar trastornos psicológicos graves.



Las dietas tan severas pueden generar problemas muy diversos. Desde ansiedad, irascibilidad o perdida de concentración a cosas tan especificas como el rechazo irracional de alimentos saludables (después del régimen) solo porque estaban prohibidos durante el proceso.

Actualmente ya se encuentra mejor, pero reconoce que fue una experiencia mucho más dura de lo que esperaba.

¿Habéis hecho nunca una dieta muy estricta como la de Mario Casas? ¿Cómo os afectó? Explicadnos vuestra experiencia en los comentarios de Facebook.