La moda de las selfies y el postureo de Instagram ya está más que instaurada pero siempre hay gente que lo lleva a otro nivel, normalmente un nivel un poco más enfermizo que el del resto si cabe. Es el caso de Junaid Ahmed.

Si cuando suspendes un examen te justificas mencionando a los compañeros que han sacado menos nota que tú, puedes hacer lo mismo con el uso del móvil e Instagram. Si te dicen que pasas demasiado tiempo gastando datos, les enseñas las redes sociales de este influencer para que vean que no estás tan mal, aunque en realidad sí lo estés.

Junaid Ahmed se hace unas 200 fotos al día que sube a sus redes sociales, siendo Instagram la principal. Sin embargo, las termina borrando si no superan los 600 likes.

Revela que puede tardar hasta tres horas a estar listo para una fotografía y su obsesión ha hecho que termine sometiéndose a operaciones de cirugía estética para arreglar todo aquello de su cara con lo que no se siente seguro.

Este chico de Essex tiene 50.000 seguidores en Instagram y en una entrevista para la BBC explicó lo siguiente:

“Cuando publico una foto, durante el primer minuto recibo unos cien likes y me encanta. Mi móvil se vuelve loco, lo adoro”.




Recientemente hay grupos de investigación que han etiquetado la adicción a las selfies como selfitis.

Subir más de seis fotos tuyas en tus redes sociales está clasificado como un caso crónico de selfitis. Y los amigos de Junaid la sufren.




“¿Por qué no puedes salir sin hacer una foto?”, le dicen. A lo que él les responde:

“No me he preparado durante tres horas para no hacerla”.

Cuando le preguntaron por las operaciones de cirugía, respondió lo siguiente:

“Antes era una persona más natural, pero creo que mi obsesión con las redes sociales ha querido que me actualizase, que subiese el nivel día a día”.




Junaid sigue subiendo fotos cada día, pero hay casos de personas que lo han pasado muy mal debido a su adicción al móvil y al culto al postureo extremo teniendo que acudir a centros mentales o a ayuda profesional para poder solucionar sus problemas, haciendo evidente la necesidad de tratar la obsesión por las redes sociales como un tema serio y no solo como una mala costumbre.

¿Qué opináis al respecto? Conocéis a alguien que pueda tener un problema parecido? ¿Lo tratáis con seriedad? Explicádnoslo en los comentarios de Facebook.

Fuentes: thesun, bbc