Actualmente, la moda de los tatuajes se extiende sin parar. Incluso en gente que consideraríamos muy pulcra o aquellos de los que menos nos lo esperamos tienen tatuajes pequeños en una zona u otra y cada vez es menos raro ver a alguien con toda la manga del brazo tatuada.

Sin embargo, cuando hay una moda siempre hay gente que la lleva a distintos niveles. Puede que encontremos hiptsers con una barba voluminosa pero cuidada y que conozcamos otros que se pasan de largo llegando a parecer el druida Panorámix.

Este es el caso de Eli Ink, un tatuador británico que se ve a sí mismo como un lienzo sobre el cual pintar lo que sea. De hecho, seguramente se trate de uno de los que más piel tatuada tiene después de cubrir todo su cuerpo con tatuajes.

Durante los últimos diez años se ha tatuado casi cada centímetro de su cuerpo con varias capas de tinta ¿Lo último? Se ha puesto tinta en el blanco de los ojos y se ha tatuado el interior de la boca.

Todo eso forma parte de la transformación a la que quiere someter su cuerpo sobre el cual ha realizado varias modificaciones para hacerse más grande la nariz y el labio inferior, por ejemplo.

Dice que sus tatuajes son un reflejo de su propia personalidad y que hay algunos que los planea meticulosamente mientras que hay otros que se los hace de forma espontánea e impulsiva.

Eli quiere parecerse a una figura salida de un cuadro de Picasso. Aunque esta frase podría ser usada para llamar “feo” a alguien, él lo dice de corazón, siendo este su objetivo en la vida.

“Siempre me ha fascinado el arte. Picasso es un héroe de mi infancia, especialmente dentro del arte abstracto, aunque me gusta todo tipo de expresión artística. Tatuarse y el arte corporal fueron un paso lógico para mí”.

Aunque su apariencia puede resultar intimidadora para muchos, dice que nunca ha tenido problemas con las mujeres, una prueba de ello es su novia, Holly, otra artista de su mismo mundo.

Eli dibujó sus primeros tatuajes cuando era un niño después de que su tío volviese de sus vacaciones en España con un gran tatuaje tribal en su brazo.

Como era de esperar (y como es imprescindible para las personas que modifican tanto su cuerpo), no necesita que el resto de personas entiendan su look y cree que el único que debe apreciar su transformación es él mismo.

“Según mi opinión, la única persona que entenderá mi transición soy yo”.

Tal y como hemos dicho, en su búsqueda de la estética perfecta, Eli se ha tatuado sus ojos en un proceso que él admite como arriesgado en el que se introduce tinta entre dos capas del ojo.

Antes de su trabajo actual Eli tenía su propia empresa de jardinería, pero conforme su interés por los tatuajes fue avanzando también fue dejando su trabajo anterior hasta dedicarse por completo a su pasión.

Eli pertenece a una subcultura llamada Modern Primitives que hace referencias y se inspira en culturas primitivas para escoger que modificaciones aplicar sobre su cuerpo.

Cada vez hay más personas que se unen a este tipo de subculturas lo cual hace el conocimiento y la sabiduría de este campo sea más amplia. De hecho, Eli dice que en los últimos meses ha aprendido mucho aparte de hacer también de divulgador.

Actualmente estudia los avances en distintos ámbitos distintos: cómo hacer reconstrucciones del lóbulo de la oreja, tatuajes, cicatrizaciones, etc.

“Esto es lo que haré durante toda mi vida. Estudiar sobre cómo puede modificar mi cuerpo para luego llevarlo a cabo”.

Aunque dice que no es perfecto, Eli está muy orgulloso de su trabajo y no parará hasta no sentirse completamente satisfecho, lo cual, con suerte, no llegue nunca. Así nunca parará de crecer y de sentirse motivado.

¿Conocéis alguna persona a la que también vuelvan loca los tatuajes? Ponédnoslo en los comentarios de Facebook.

Fuentes: dailymail, mirror