Hoy en #CabronaziSolidario nos gustaría difundir una campaña de Greenpeace en defensa de casi la mitad de nuestro planeta: El Santuario del océano Antártico. Un lugar con sus habitantes, sus leyes, su idioma. Una zona que no es de nadie, y sin embargo es de todos, sin bandera. Sin protección.

Por eso necesitamos defenderlo como si fuera nuestro país, nuestra región, nuestra ciudad. Porque de él depende el futuro de nuestro planeta. La biodiversidad del océano Antártico se ve amenazada cada vez más por el cambio climático y por la industria pesquera, que se está expandiendo poco a poco para extraer el preciado krill, un pequeño crustáceo que supone la base de la vida en la Antártida, abriendo la puerta a otras industrias y conquistando algo que no es suyo… es nuestro, de todos.

Por eso, este año tenemos una oportunidad única: Hacer la bandera del océano Antártico para crear la mayor zona protegida del planeta con 1,8 millones de kilómetros cuadrados, es decir, lo equivalente a tres veces el tamaño de España. De esta forma, no solo se evitaría que la industria del kril se hiciera con los recursos de la zona, si no estaríamos protegiéndonos a nosotros mismos del cambio climático y brindando seguridad alimentaria a los miles de millones de personas que dependen de nuestros océanos.

Ahora todos podemos hacer historia formando parte de los fundadores de esa bandera: Enviando SANTUARIO al 28014, aportarás 1,20€ para la creación de este Santuario.

Y para ello Greenpeace ha iniciado una expedición pionera compuesta por científicos, pilotos de submarinos, expertos en maniobras en hielo, cineastas y periodistas. El objetivo es explorar por primera vez el lecho del mar de Weddell, el espacio propuesto para el Santuario.

Los hermanos Bardem se han sumado a la expedición y han acompañado al equipo de científicos, retransmitiendo el día a día a través de un diario a bordo que comparten a través de las redes sociales.

Si quieres aportar tu granito de arena, puedes acceder a la página para firmar la petición haciendo click aquí. Cuantos más seamos, mejor.

¡Muchas gracias Cabronazis!